Manuel Morales, alumno y maestro aventajado de la escuela de Doñana de Luis García, es ante todo un amante de la naturaleza y un conservacionista de pro. Realiza su labor empresarial como guía ornitológico en su empresa, Birding Tarifa, dedicada a la observación de aves, el ecoturismo y la conservación, cuyo centro de acción es el Estrecho de Gibraltar y zonas aledañas. Pero además de su faceta empresarial realiza una excelsa labor de conservación con el Grupo Ornitológico Tumbabuey. Entre las labores que realizan está la de contribuir a la conservación del aguilucho cenizo en la zona de la laguna de la Janda y alrededores. De esta labor nos habla en este artículo que ha tenido a bien publicar en nuestro blog.
"Llegados los meses de abril y
mayo, los agricultores de la campiña andaluza se preparan para la recogida del
heno (pastos en verde que servirán para alimentar al ganado durante el próximo
invierno), así como para la siega de los primeros trigales de la temporada.
Las nuevas variedades de pastos y
cereales, de ciclos biológicos cada vez más cortos, así como el incremento de
la temperatura global del planeta a consecuencia del cambio climático, hacen
que la cosecha se adelante año tras año. Además, el hecho de que la demanda de carne
vaya también en aumento, repercute directamente en un incremento de las tierras
destinadas al cultivo de alimento para animales.
Con innumerables y graves
amenazas: pérdida y fragmentación de hábitat a consecuencia de la masificación
de parques eólicos en sus zonas de nidificación y campeo, un inminente aluvión
de fotovoltaicas que inundarán los campos andaluces para enriquecer a
multinacionales a costa de una irreversible pérdida de nuestras estepas y su
biodiversidad, el olvido de la agricultura tradicional en favor del
catastrófico olivar de intensivo, nuevos regadíos, etc., las colisiones con
vallados y tendidos, y la eliminación de sus presas naturales por abuso de
fitosanitarios entre otras, es el adelanto en la siega de pastos en verde y
trigos de variedades tempranas, la principal causa del declive del aguilucho
cenizo en toda Andalucía. A pesar de ello, todavía hay esperanza y los últimos
supervivientes de la población andaluza de aguilucho cenizo, luchan por su
supervivencia aún con casi todo en contra.
Llegando desde África a finales
de marzo y principios de abril, el más pequeño de nuestros aguiluchos ibéricos
comienza muy pronto a ocupar sus zonas de cría. Tras unos días de cortejo, construye
su nido en el suelo y realiza una puesta de entre 3 y 6 huevos. Finalizado el
periodo de incubación, los nuevos pollitos de aguilucho cenizo eclosionan y son
alimentados por ambos padres hasta que poco a poco se hacen independientes y se
preparan para su primera migración al continente africano allá por el mes de
septiembre.
Este periodo de cría, que debía
ser el habitual en la vida de un aguilucho cenizo, se complica más cada año. La
codicia humana, su afán por exprimir la tierra y unas máquinas cosechadoras,
que cada vez llegan antes al campo, escriben un triste final anticipado a una
historia que venía repitiéndose de igual modo durante miles de años, y que cada
vez es más difícil culminar con éxito.
Afortunadamente y gracias a la desinteresada
labor conservacionista que realizan varias asociaciones ornitológicas en nuestra
región, en colaboración con la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo
Sostenible de la Junta de Andalucía, el declive de la especie es menos acusado,
aunque continúa estando en una situación muy crítica.
Este es el caso del Grupo Ornitológico
Tumbabuey, que desde hace más de una década trabaja de forma voluntaria por la
recuperación del aguilucho cenizo y otras aves esteparias en la comarca de la
Janda y campiña tarifeña. Entre sus actuaciones destacan los habituales
trabajos de campo para la detección y protección de nidos, los acuerdos y
colaboraciones con agricultores para el mantenimiento de pastos sin cosechar,
arrendamientos de parcelas y manejo favorable para la especie, liberación de
ejemplares mediante el método de crianza campestre o Hacking (pollos cedidos
por la Consejería y procedentes de CREAs de toda la región), marcaje y
seguimiento de las poblaciones, difusión del conocimiento de la especie
(libros, charlas, programas de televisión), etc.
Aunque el aumento de la implicación
social en la conservación de esta especie genera un gran optimismo, si las
administraciones competentes (delegaciones, consejería, ministerio y parlamento
europeo) siguen en la misma línea de trabajo y las políticas agrarias no dan un
giro radical en favor de la conservación de las aves esteparias,
lamentablemente los aguiluchos cenizos que hoy vemos volar por nuestros campos,
serán los últimos".
Si estás interesado en ampliar
tus conocimientos sobre esta especie o quieres ayudar y ser parte activa en su
conservación, puedes hacerlo en:
-
www.facebook.com/tumbabuey.grupodeanillamiento
Manuel Morales Holgado
Grupo Ornitológico Tumbabuey
Birding Tarifa














