El primer gran cambio que se
produce en esta relación es la construcción del Paseo San Felice de Circeo, el muro, en
la margen izquierda del río. Este paseo es realmente un dique de contención para
evitar las inundaciones que se producían con las crecidas del Río Odiel, las
más graves que yo recuerdo fueron las de 1997 en las que el antiguo puente del
ferrocarril que unía Huelva con Ayamonte y que cruzaba el río fue pasto de la avenida.
La fuerza del agua lo desprendió, retorció y giró como si fuese de papel y lo
tumbó en la orilla izquierda, por suerte no se tuvo que lamentar pérdida de
vidas humanas. Hoy en día solo queda de él un retazo en forma de monumento
conmemorativo en uno de los extremos del muro.
Más recientemente se ha
establecido un merendero también en la margen izquierda que sirve de punto de
encuentro y contacto con el río por parte de la población.
Pero, ¿qué pasa con la orilla
derecha? ¿quién ha caminado alguna vez por esta zona? Desde el punto de vista
histórico y paisajístico tiene mucho más potencial que la orilla izquierda,
pero es la orilla olvidada.
Si la miramos desde el muro,
desde el paseo San Felice de Circeo, lo que observamos es un eucaliptal, pero
si nos acercamos a ella vamos a descubrir algunos elementos muy interesantes
que nos convendría potenciar y otros destructivos que nos convendría erradicar
o al menos limitar. Ya dedicamos una entrada al Paseo San Felice de Circeo y su
prolongación hasta la Lobera, hoy nos vamos a dedicar a recorrer otros
senderos. Empecemos nuestro viaje.
Lo primero que nos encontramos es
el puente peatonal sobre el río Odiel, reconstrucción del mencionado puente del
ferrocarril Huelva-Ayamonte. Si miramos hacia abajo, dependiendo si la marea
está subiendo o bajando, veremos el agua más o menos sucia, llenas de grasas y
verde por la presencia de algas. Esto es debido a que la depuradora de aguas
residuales EDAR no funciona o no lo hace correctamente. También hay veces que
se pueden observar patos, pero que esto no nos lleve a engaño, la calidad de
las aguas del río de deplorable.
Sin embargo entre estos
eucaliptos encontramos algunas sorpresas como la presencia de algunos
ejemplares de alcornoques, pinos, palmitos y jaras que luchan estoicamente por su supervivencia. Estos alcornoques, por su altura y diámetro del tronco deben ser más que centenarios, nuestra hipótesis es que son vestigios de la vegetación existente antes de la llegada del eucalipto. Como se puede observar en las fotos, estas especies autóctonas están en lucha permanente por los recursos con los eucaliptos. Nuestra propuesta es que, al menos los ejemplares de eucalipto que están más cerca de los alcornoques y pinos sean eliminados de la zona y yendo más allá, se pueda repoblar con más alcornoques además de con lentiscos, acebuches y otras especies autóctonas que ofrezcan más recursos a la fauna y así aumentar la biodiversidad del lugar.
Si seguimos recorriendo la orilla y nos acercamos a límite del agua, podremos disfrutar de una de las vistas más bonitas del pueblo.
Más adelante encontramos el
acceso a la calzada romana. Se trata de los restos de la antigua calzada romana.
Esta calzada partía del Guadiana y se dirigía a Itálica, está datada en el
siglo III cuando el río Odiel se llamaba Luxia. Los restos de la calzada se ven
interrumpidos por el río, que con las avenidas ha destruido la parte central.
Esta calzada seguramente se utilizó como vado del río cuando aún no existía el
actual puente.
Justo cuando terminan los restos
de la calzada, si miramos a la derecha, hacia la desembocadura, podemos ver los
restos del azud del molino de la viuda.
Para todos los elementos
históricos os recomendamos que visitéis el canal de youtube, Historias Vázquez Alemán, de uno de los historiadores
oficiosos de Gibraleón, Juan Luís Vázquez Alemán, nosotros solo hemos dado unas
pinceladas para abriros el apetito de conocimiento y para haceros ver la
importancia cultural de esta orilla del río.
Terminamos nuestro recorrido
accediendo al puente de la carretera N-431 que cruzamos en dirección a
Gibraleón y completando así un recorrido lleno de historia y naturaleza, por
desgracia olvidado y abandonado.
Se le podría sacar mucho partido a este recorrido por sus características, la pregunta es ¿vamos a hacerlo?. Desde el Proyecto INNATO la respuesta es clara y contundente, si.
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Esperamos tus comentarios y aportaciones, gracias.


Excelente post.
ResponderEliminarMuchas gracias.
EliminarMuchas gracias por tomarme como referencia.
EliminarEs una realidad como un templo que deberíamos plantear al Ayuntamiento. Esos eucaliptos además de perjudicar a las extinguidas especies autóctonas en el pasado no dejan la regeneración natural en el presente a palmitos, alcornoques y pinos.
Contamina el paisaje, no deja ver tanto en una orilla como en la otra lo que hay al otro lado, debemos apostar por colectivos como INNATOLONTENSE con profesionales especialistas en Medio Ambiente y Conservación, para que el entorno público del río Odiel vuelva a ser lo que siempre fue. En una conversación semanas atrás con Juan José Redondo Romero, estoy recogiendo toda la información necesaria sobre la flora que habitaban las orillas del Río Odiel, desde estas páginas me ofrezco a colaborar con INNATOLONTENSE en todo lo que necesite.
Enhorabuena por el trabajo que estáis haciendo.
Me ha encantado. Gracias por sacar del anonimato esta joya que tenemos y no sabemos valorar en su justa medida. Desde pequeño siempre me fascinó el Odiel, sus márgenes y su imponente Puente de Hierro. Lo comparto en mi FB
ResponderEliminarInteresante trabajo, gracias por mostrarnos la historia y la situación actual de esta preciosa zona y sobre todo por el esfuerzo para mejorarla.
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