domingo, 3 de enero de 2021

Anillamiento nocturno en Marismas del Odiel

 

Carlos Molina a la derecha junto a dos voluntarios extrayendo aves de la red.

Que el Paraje Natural "Marismas del Odiel" es una joya de biodiversidad y un enclave de máxima importancia para las aves es algo sabido desde hace mucho tiempo dentro del ambiente naturalista o conservacionista pero, por desgracia, esos valores son desconocidos por la mayoría de las personas que viven cerca de dicho paraje. Uno de los municipios o términos municipales que forman parte de dicho paraje es Gibraleón pero nos  atreveríamos a apostar a que la mayoría de nuestros conciudadanos no conocen ni siquiera su existencia, quizás por desidia propia o quizás por la desidia de las administraciones locales que se han sucedido a lo largo del tiempo.

Hoy en este artículo vamos a resaltar la importancia del Paraje Natural como zona de paso e invernada de aves. Firma esta entrada Carlos Molina Angulo, "Moli" para los amigos y conocidos. Carlos es biólogo por la Universidad Autónoma de Madrid y anillador del Centro de Migración de Aves de SEO/BirdLife. Es responsable de diversos proyectos de seguimiento y coordina los programas de voluntariado de la oficina de SEO en Doñana, tanto en Doñana como en Marismas del Odiel . Tuvimos la suerte de conocerlo hace ya como 15 años en Doñana entre repartir bolsas para basura a los rocieros que hacían camino y vigilar nidos de águilas imperiales. Desde entonces hemos compartido muchos madrugones y noches sin dormir anillando "con más sueño que el que no tenía párpados" como a él le gusta decir.

Sin más dilación aquí os entrecomillamos su fenomenal artículo que esperamos que disfrutéis.

"En el año 2017, la oficina de SEO/BirdLife en Doñana, asumía la responsabilidad de llevar adelante la campaña de anillamiento de limícolas de Marismas del Odiel, campaña, que durante más de 20 años, había dirigido con un éxito abrumador, José Manuel Sayago, técnico del Paraje Natural, anillador experto y uno de los mayores conocedores sobre águila pescadora del país, entre otras cosas.

En 2020 por cuarto año consecutivo y pese a la pandemia, se ha podido realizar la campaña, en varias jornadas durante los meses de agosto y septiembre, con la ayuda de voluntari@s, este año en menor número y siguiendo todas las precauciones que la difícil situación que estamos viviendo recomendaban.

Al atardecer se colocan las redes.

El lugar en el que se desarrolla el voluntariado, como ya hemos comentado, es el paraje Natural de las Marismas del Odiel, una joya de la avifauna española, de la que ya se ha hablado en este blog, el cual constituye un lugar de paso migratorio de limícolas, gaviotas y charranes, entre otras aves, de lo mejor que hay en Andalucía y de los mejores de España. Este paso comienza en el mes de julio y se extiende hasta octubre, aproximadamente, aunque una gran cantidad de estas aves, permanecen durante todo el invierno en el paraje y sus alrededores.

Una de las peculiaridades de este anillamiento es la hora a la que se realiza. Normalmente las redes de niebla o redes japonesas, elemento utilizado habitualmente para capturar las aves para su anillamiento, suelen colocarse de modo que sean lo menos visible posible para las aves que se quieren capturar, disponiéndolas próximas a la vegetación, y generalmente a la sombra. Debido a que este anillamiento se realiza en zona de marisma abierta, concretamente en las balsas de una salina, no existe ningún tipo de cobertura que “camufle” las redes, por lo que el anillamiento debe ser de noche para que las redes se vean lo menos posible. Además se suele aprovechar la luna nueva así como los días previos y posteriores, para evitar que la luz de la luna haga las redes más visibles. No obstante, no hay oscuridad absoluta, pues la contaminación lumínica de las cercanas Corrales y, sobre todo, Huelva, provocan que el reflejo de las redes en el agua sea apreciable por algunas de las aves. Muchos anillamientos durante la noche no tendrían sentido, pues muchas aves tienen poca o ninguna actividad durante la noche, a excepción de aves nocturnas y algunos migradores, pero en el caso de limícolas y gaviotas o charranes, la cosa cambia; los limícolas tienen una gran actividad nocturna. Son aves que tienen un metabolismo elevado, duermen poco y pasan gran parte del día alimentándose, incluso por la noche. Normalmente están alimentándose en los canales y esteros de las marismas, pero la subida de la marea provoca la desaparición de las orillas en las que se alimentan y eso hace que se muevan hacia el interior de las salinas buscando zonas en las que descansar o seguir comiendo. Gaviotas y charranes son menos nocturnos, pero algunas especies de estos grupos se reúnen en dormideros para pasar la noche y son abundantes los movimientos de estas aves por la noche, especialmente durante las primeras horas tras el atardecer.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) a la que se le ha colocado anilla de PVC

Detalle del ala de un archibebe común (Tringa totanus)

Anillamiento de una vuelvepiedras (Arenaria interpres)


Colocación de anilla a un charrancito (Sterna albifrons)

Las redes son abiertas justo antes del atardecer y, a lo largo de la noche, se van haciendo visitas a las mismas cada hora para extraer las aves capturadas. Dichas aves son introducidas en nasas de red para su transporte hasta el punto en el que se realiza el anillamiento y la toma de medidas para su posterior liberación. Debido al elevado número de aves que se suelen capturar, suele ser necesario un elevado número de colaboradores: gente experimentada en extraer aves de las redes (que es una tarea delicada que requiere de experiencia) y gente que ayude a transportar las aves hasta la zona del marcaje.

En este 2020, que acaba de dejarnos, durante las 5 jornadas de anillamiento que se llevaron a cabo, se capturaron un total de 273 aves, de 19 especies diferentes. Se recapturaron, es decir, se capturaron aves que ya se habían anillado previamente, varios ejemplares de España, Eslovenia, Suecia, Reino Unido y Dinamarca. Como dato sorprendente, se recapturaron dos charrancitos y un fumarel que habían sido anillados hacía 20 y 21 años.

Charrán patinegro (Sterna sanvicensis)

Fumarel común (Chlidonias niger)

Charrán común (Sterna hirundo) observado en Namibia con su anilla de PVC

Desde 2019 algunas especies se comenzaron a marcar con anillas de PVC, además de las oficiales de metal, (hace poco habéis podido leer en este blog acerca de este tipo de anillamiento). Este año aún no hemos recibido información de ejemplares capturados en la pasada campaña, pero el año anterior hemos recibido lecturas procedentes de numerosos países, como Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda, Mauritania, Senegal y la primera que recibimos y la más lejana de todas, un charrán común que se observó en Namibia, a más de 7.000 kilómetros en línea recta, tan sólo 60 días después de ser anillado. Sólo por esas noticias ya vale la pena el esfuerzo."

Carlos Molina Angulo "Moli"


Después de una dura noche de anillamiento toca recogerlo todo.


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