"En el año 2017, la oficina de
SEO/BirdLife en Doñana, asumía la responsabilidad de llevar adelante la campaña
de anillamiento de limícolas de Marismas del Odiel, campaña, que durante más de
20 años, había dirigido con un éxito abrumador, José Manuel Sayago, técnico del
Paraje Natural, anillador experto y uno de los mayores conocedores sobre águila
pescadora del país, entre otras cosas.
En 2020 por cuarto año
consecutivo y pese a la pandemia, se ha podido realizar la campaña, en varias
jornadas durante los meses de agosto y septiembre, con la ayuda de voluntari@s,
este año en menor número y siguiendo todas las precauciones que la difícil
situación que estamos viviendo recomendaban.
Al atardecer se colocan las redes.
El lugar en el que se desarrolla el voluntariado, como ya hemos comentado, es el paraje Natural de las Marismas del Odiel, una joya de la avifauna española, de la que ya se ha hablado en este blog, el cual constituye un lugar de paso migratorio de limícolas, gaviotas y charranes, entre otras aves, de lo mejor que hay en Andalucía y de los mejores de España. Este paso comienza en el mes de julio y se extiende hasta octubre, aproximadamente, aunque una gran cantidad de estas aves, permanecen durante todo el invierno en el paraje y sus alrededores.
Una de las peculiaridades de este
anillamiento es la hora a la que se realiza. Normalmente las redes de niebla o
redes japonesas, elemento utilizado habitualmente para capturar las aves para
su anillamiento, suelen colocarse de modo que sean lo menos visible posible
para las aves que se quieren capturar, disponiéndolas próximas a la vegetación,
y generalmente a la sombra. Debido a que este anillamiento se realiza en zona
de marisma abierta, concretamente en las balsas de una salina, no existe ningún
tipo de cobertura que “camufle” las redes, por lo que el anillamiento debe ser
de noche para que las redes se vean lo menos posible. Además se suele
aprovechar la luna nueva así como los días previos y posteriores, para evitar
que la luz de la luna haga las redes más visibles. No obstante, no hay oscuridad
absoluta, pues la contaminación lumínica de las cercanas Corrales y, sobre
todo, Huelva, provocan que el reflejo de las redes en el agua sea apreciable
por algunas de las aves. Muchos anillamientos durante la noche no tendrían
sentido, pues muchas aves tienen poca o ninguna actividad durante la noche, a
excepción de aves nocturnas y algunos migradores, pero en el caso de limícolas
y gaviotas o charranes, la cosa cambia; los limícolas tienen una gran actividad
nocturna. Son aves que tienen un metabolismo elevado, duermen poco y pasan gran
parte del día alimentándose, incluso por la noche. Normalmente están
alimentándose en los canales y esteros de las marismas, pero la subida de la
marea provoca la desaparición de las orillas en las que se alimentan y eso hace
que se muevan hacia el interior de las salinas buscando zonas en las que
descansar o seguir comiendo. Gaviotas y charranes son menos nocturnos, pero
algunas especies de estos grupos se reúnen en dormideros para pasar la noche y
son abundantes los movimientos de estas aves por la noche, especialmente durante
las primeras horas tras el atardecer.
Las redes son abiertas justo antes
del atardecer y, a lo largo de la noche, se van haciendo visitas a las mismas
cada hora para extraer las aves capturadas. Dichas aves son introducidas en
nasas de red para su transporte hasta el punto en el que se realiza el
anillamiento y la toma de medidas para su posterior liberación. Debido al
elevado número de aves que se suelen capturar, suele ser necesario un elevado número
de colaboradores: gente experimentada en extraer aves de las redes (que es una
tarea delicada que requiere de experiencia) y gente que ayude a transportar las
aves hasta la zona del marcaje.
En este 2020, que acaba de
dejarnos, durante las 5 jornadas de anillamiento que se llevaron a cabo, se
capturaron un total de 273 aves, de 19 especies diferentes. Se recapturaron, es
decir, se capturaron aves que ya se habían anillado previamente, varios
ejemplares de España, Eslovenia, Suecia, Reino Unido y Dinamarca. Como dato
sorprendente, se recapturaron dos charrancitos y un fumarel que habían sido
anillados hacía 20 y 21 años.
Desde 2019 algunas especies se
comenzaron a marcar con anillas de PVC, además de las oficiales de metal, (hace
poco habéis podido leer en este blog acerca de este tipo de anillamiento). Este
año aún no hemos recibido información de ejemplares capturados en la pasada
campaña, pero el año anterior hemos recibido lecturas procedentes de numerosos
países, como Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda, Mauritania, Senegal y la
primera que recibimos y la más lejana de todas, un charrán común que se observó
en Namibia, a más de 7.000 kilómetros en línea recta, tan sólo 60 días después
de ser anillado. Sólo por esas noticias ya vale la pena el esfuerzo."
Carlos Molina Angulo "Moli"
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