viernes, 10 de julio de 2020

ENFISEMA PULMONAR AMAZONICO

Cuando vislumbramos la idea de iniciar el Proyecto INNATO siempre fuimos conscientes de que era necesario enriquecerlo con las aportaciones de diferentes personas, expertas en materias medioambientales y de biodiversidad, que hicieran del proyecto algo más sólido, más duradero y más valioso, en el sentido de aportar más a todas las personas interesadas en el contenido de este blog.
En  tal sentido hoy os traemos la primera de esas aportaciones, que no será la última ni la única. Se trata de un artículo de nuestro vecino y mi gran amigo Juan Luis Martín García, Licenciado en Ciencias Ambientales, Ingeniero Técnico Agrícola y de Minas. Fundador de la Asociación Ambiental Olontense "Vía Verde", amante de la naturaleza y la literatura. En este artículo nos habla de los problemas de conservación de la selva amazónica, que nos pueden parecer lejanos pero que no lo son. 
Esperamos que lo disfrutéis y que os haga pensar y recapacitar sobre la deriva que está llevando el planeta Tierra, que no lo olvidemos es nuestro único hogar.
"La selva amazónica, zona que contiene la mayor diversidad biológica del planeta y donde habitan también muchas culturas ancestrales; algunas de ellas aún sin contactar con las civilizaciones actuales, hace años que comenzó a padecer la fase de inducción cancerígena, aquella que no produce sintomatología alguna y que en ningún caso llega a ser diagnosticable.
Caracterizada por la malignidad de sus efectos y por la devastación incontrolada de los tesoros y riquezas naturales que alberga va experimentando una serie de cambios, externos a sus propios intereses y de procedencia humana, que conducen a este enclave hacia una metástasis generalizada, destacando la aparición de lesiones tumorales (en forma de deforestación principalmente) en la denominada invasión a distancia.
El cauce fluvial más caudaloso de la tierra, el río Amazonas, da nombre a esta inmensa extensión de bosques tropicales que se extiende por seis países: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y, sobre todo, Brasil. Son cuatro millones de kilómetros cuadrados, atravesados por más de mil afluentes del Amazonas, los que conforman esta rica reserva natural que acoge a cientos de miles de especies vegetales y animales.
Paraíso natural que debido a la creciente deforestación y a la pérdida progresiva e implacable ligada a la destrucción de los hábitats (se calcula que desaparecen cada año alrededor de 15.000 km2 de selva amazónica) puede desembocar en el colapso del conocido pulmón verde de la Tierra debido a un cáncer terminal que puede dejar sin futuro a las próximas generaciones.
Es ahí donde aparece el concepto de Desarrollo Sostenible (aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de que las generaciones futuras satisfagan las suyas –Informe Brundtland, 1987 -) que continuamente nos están vendiendo aquellos dirigentes que marcan las supuestas pautas hacia las que debe caminar nuestro planeta. Humo y solamente más humo. Eso es el Desarrollo Sostenible. ¡Dios nos libre!
 Que le pregunten a los huitotos, los yaguas y los ticunas de la Amazonia colombiana el por qué la asombrosa biodiversidad que contienen sus territorios se desmorona a pasos agigantados sumidos en la fragmentación del hábitat que los alberga.

Este es un archivo de Wikimedia Commons, un depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia.

 Que inquieran a las tribus de los aguarunas y huambizas de la Amazonia peruana el motivo por el que el avance de su civilización es casi nula y la celeridad con la que se consume la masa forestal que los rodeaba alcanza cifras similares a la celeridad de la luz en el vacío.
 Que interroguen a las tribus de la Amazonia boliviana cuál es la causa por la que la diversidad étnica y cultural de la treintena de pueblos indígenas que la habitan languidece y se consume como la mecha de un explosivo a punto de estallar y se difumina hasta niveles ionosféricos sus formas de organización sociocultural e idiomas propios.
 Que indaguen a los yanomami, los guahibo, los piaroa y los yekuana de la parte venezolana del Amazonas qué razón existe para que su lenguaje, religiones, tradiciones y costumbres diferentes se extingan junto con miles de especies vegetales y animales de su entorno a los que se arrincona y aboca a su inminente extinción.
 Que les sonsaquen a todos ellos qué significado les evoca el concepto de Desarrollo Sostenible y de camino les expliquen por qué el Congreso brasileño aprueba polémicas leyes que permiten una sorprendente amnistía a los terratenientes que han deforestado a sus anchas y de manera ilegal la selva amazónica, extendiendo la masacre forestal cuan invasión de tejidos y órganos adyacentes de un maligno carcinoma y reduciendo su condición de representar un pilar imprescindible para conservar un equilibrio medioambiental que permita la continuidad de los sistemas atmosféricos globales.
Y es que esta enfermedad (tala indiscriminada) avanza fagocitando hectáreas enteras de verdor que dejarán de fijar el CO2 atmosférico en su ayuda a frenar el calentamiento global del planeta. El principal aliado para combatirlo está viendo minado todo su potencial, quedando reducido al nivel de un irrisorio adversario que obsequia al rival con una alfombra roja para que se regodee de su futura (no muy cercana) victoria.

 Este avance impetuoso se expande y propaga por todas las regiones que componen la Amazonia. Como lo hace el veneno de la cobra en el sistema nervioso del ser humano. Sin distinciones. A todas ellas en su justa medida en función de sus atributos y potenciales. Y lo que más cuesta creer es que nadie ponga reparos a esta situación que se nos está yendo de las manos.
 De qué nos han podido valer las buenas maneras de las diferentes Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible que se han venido celebrando (curiosamente alguna de ellas en la ciudad de Río de Janeiro en Brasil) donde los países acordaron 3 pilares básicos para construir el futuro, o sea, acabar con la pobreza, hacer frente a la destrucción del medio ambiente (donde el principal reflejo es la aniquilación permisiva del Amazonas) y construir un puente hacia el porvenir con tecnologías y empleos verdes.
 A quién verdaderamente le importa que se degrade la cuenca amazónica, responsable del 20% del oxígeno emitido a la atmósfera y en cuyo interior discurren ríos que acumulan el 24% de agua potable del planeta. Las preocupaciones de los dirigentes políticos de las potencias mundiales tienen sus preocupaciones en otros ámbitos (quizás en un universo paralelo) y en otras perspectivas más ligadas a lo económico que a lo medioambiental. Aunque cuando encontraron el vínculo entre lo sostenible y encima rentable, ahí estuvieron viendo el espectáculo desde la primera fila para poder sacar la mayor tajada posible. Así funciona este circo.

Este es un archivo de Wikimedia Commons, un depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia. Fuente: Terra Indígena Tenharim do Igarapé Preto, Amazonas Autor: Ibama de Brasil

 Nos mueve la codicia y la corrupción. Prácticamente no existen excepciones en este sentido. Intereses políticos que pactan y promulgan acuerdos internacionales que quedan en saco roto. ¿Dónde han quedado la conciencia y la palabra del ser humano? Filigranas de aparentar más que de actuar. ¿Sabrán qué significa aquello que intentan vendernos? ¿Tendrán nociones básicas de lo que se debate en sus manos? ¿Entenderán las posibles repercusiones que este homicidio medioambiental puede causar en la propia dinámica de existencia del planeta azul? Ni lo saben ni pretenden saberlo. Lo único que les importa es que la zona sea continuamente invadida por taladores ilegales, insisto, permitidos según legislación vigente, de masa arbórea y que se acentúe el tránsito de aviones y helicópteros que trabajan en zonas aledañas en infinidad de proyectos petroleros, gasíferos, mineros y forestales y cuyo ritmo obliga a las tribus cercanas a perder los últimos refugios y vestigios de sus antecesores. Como el caballo de Atila.
 ¿Qué le han hecho los awá, los cashibo-cacataibo o  los mashco-piros a su Madre Naturaleza? Toda una vida protegiendo el bien natural, cuidando su hábitat, viviendo en armonía con el resto de especies del entorno, respetando a otros semejantes, a animales y plantas, a ríos y cursos de agua…para tener que ser desplazados, arrinconados, huir como ladrones y para más inri, teniendo que ser testigos de la masacre de su ecosistema. De todo aquello por lo que llevan generaciones luchando. Demasiado castigo para aquellos, los únicos, que han confiado, promulgado y conocen el verdadero concepto y valor de lo que denominamos Desarrollo Sostenible.
 La ignorancia de los que se creen que saben queda en entredicho por culturas milenarias que no necesitan móviles de última generación, vehículos que desafían a las leyes de la física y el confort, Internet y la disparidad de artilugios para disfrutar de conexiones más rápidas que Usain Bolt, dinero negro, especulaciones urbanísticas, desahucios y bancos que acumulan en su caja fuerte poder más allá del financiero, ni de corrupciones diarias que salpican a partidos políticos y a familiares reales, para darse cuenta de que el tesoro más valioso que pudimos heredar, nuestro entorno natural, muere desgastado por el ritmo vertiginoso de este enfisema pulmonar amazónico."
JUAN LUIS MARTÍN GARCÍA

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