Cuando vislumbramos la idea de iniciar el Proyecto INNATO siempre fuimos conscientes de que era necesario enriquecerlo con las aportaciones de diferentes personas, expertas en materias medioambientales y de biodiversidad, que hicieran del proyecto algo más sólido, más duradero y más valioso, en el sentido de aportar más a todas las personas interesadas en el contenido de este blog.
En tal sentido hoy os traemos la primera de esas aportaciones, que no será la última ni la única. Se trata de un artículo de nuestro vecino y mi gran amigo Juan Luis Martín García, Licenciado en Ciencias Ambientales, Ingeniero Técnico Agrícola y de Minas. Fundador de la Asociación Ambiental Olontense "Vía Verde", amante de la naturaleza y la literatura. En este artículo nos habla de los problemas de conservación de la selva amazónica, que nos pueden parecer lejanos pero que no lo son.
Esperamos que lo disfrutéis y que os haga pensar y recapacitar sobre la deriva que está llevando el planeta Tierra, que no lo olvidemos es nuestro único hogar.
"La selva amazónica, zona
que contiene la mayor diversidad biológica del planeta y donde habitan también
muchas culturas ancestrales; algunas de ellas aún sin contactar con las
civilizaciones actuales, hace años que comenzó a padecer la fase de inducción
cancerígena, aquella que no produce sintomatología alguna y que en ningún caso
llega a ser diagnosticable.
Caracterizada por la malignidad
de sus efectos y por la devastación incontrolada de los tesoros y riquezas
naturales que alberga va experimentando una serie de cambios, externos a sus
propios intereses y de procedencia humana, que conducen a este enclave hacia
una metástasis generalizada, destacando la aparición de lesiones tumorales (en
forma de deforestación principalmente) en la denominada invasión a distancia.
El cauce fluvial más caudaloso de la tierra, el río Amazonas, da
nombre a esta inmensa extensión de bosques tropicales que se extiende por seis
países: Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela y, sobre todo, Brasil. Son
cuatro millones de kilómetros cuadrados, atravesados por más de mil afluentes
del Amazonas, los que conforman esta rica reserva natural que acoge a
cientos de miles de especies vegetales y animales.
Paraíso natural que debido a la creciente deforestación y a la
pérdida progresiva e implacable ligada a la destrucción de los hábitats (se
calcula que desaparecen cada año alrededor de 15.000 km2 de selva
amazónica) puede desembocar en el colapso del conocido pulmón verde de la
Tierra debido a un cáncer terminal que puede dejar sin futuro a las próximas
generaciones.
Es ahí donde aparece el concepto de Desarrollo Sostenible (aquel
que satisface las necesidades del presente sin comprometer la posibilidad de
que las generaciones futuras satisfagan las suyas –Informe Brundtland, 1987 -)
que continuamente nos están vendiendo aquellos dirigentes que marcan las supuestas
pautas hacia las que debe caminar nuestro planeta. Humo y solamente más humo.
Eso es el Desarrollo Sostenible. ¡Dios nos libre!
Que le pregunten a los huitotos, los yaguas y los ticunas de la
Amazonia colombiana el por qué la asombrosa biodiversidad que contienen sus
territorios se desmorona a pasos agigantados sumidos en la fragmentación del
hábitat que los alberga.
Este es un archivo de Wikimedia Commons, un depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia.
Que inquieran a las tribus de los aguarunas y huambizas de la
Amazonia peruana el motivo por el que el avance de su civilización es casi nula
y la celeridad con la que se consume la masa forestal que los rodeaba alcanza
cifras similares a la celeridad de la luz en el vacío.
Que interroguen a las tribus de la Amazonia boliviana cuál es la
causa por la que la diversidad étnica y cultural de la treintena de pueblos
indígenas que la habitan languidece y se consume como la mecha de un explosivo
a punto de estallar y se difumina hasta niveles ionosféricos sus formas de
organización sociocultural e idiomas propios.
Que indaguen a los yanomami, los guahibo, los piaroa y los yekuana
de la parte venezolana del Amazonas qué razón existe para que su lenguaje,
religiones, tradiciones y costumbres diferentes se extingan junto con miles de
especies vegetales y animales de su entorno a los que se arrincona y aboca a su
inminente extinción.
Que les sonsaquen a todos ellos qué significado les evoca el
concepto de Desarrollo Sostenible y de camino les expliquen por qué el Congreso
brasileño aprueba polémicas leyes que permiten una sorprendente amnistía a los
terratenientes que han deforestado a sus anchas y de manera ilegal la selva
amazónica, extendiendo la masacre forestal cuan invasión de tejidos y órganos
adyacentes de un maligno carcinoma y reduciendo su condición de representar un
pilar imprescindible para conservar un equilibrio medioambiental que permita la
continuidad de los sistemas atmosféricos globales.
Y es que esta enfermedad (tala indiscriminada) avanza fagocitando
hectáreas enteras de verdor que dejarán de fijar el CO2 atmosférico
en su ayuda a frenar el calentamiento global del planeta. El principal aliado
para combatirlo está viendo minado todo su potencial, quedando reducido al
nivel de un irrisorio adversario que obsequia al rival con una alfombra roja
para que se regodee de su futura (no muy cercana) victoria.
Este avance impetuoso se expande y propaga por todas las regiones
que componen la Amazonia. Como lo hace el veneno de la cobra en el sistema
nervioso del ser humano. Sin distinciones. A todas ellas en su justa medida en
función de sus atributos y potenciales. Y lo que más cuesta creer es que nadie
ponga reparos a esta situación que se nos está yendo de las manos.
De qué nos han podido valer las buenas maneras de las diferentes
Conferencias de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible que se han
venido celebrando (curiosamente alguna de ellas en la ciudad de Río de Janeiro
en Brasil) donde los países acordaron 3 pilares básicos para construir el futuro,
o sea, acabar con la pobreza, hacer frente a la destrucción del medio ambiente
(donde el principal reflejo es la aniquilación permisiva del Amazonas) y
construir un puente hacia el porvenir con tecnologías y empleos verdes.
A quién verdaderamente le importa que se degrade la cuenca
amazónica, responsable del 20% del oxígeno emitido a la atmósfera y en cuyo
interior discurren ríos que acumulan el 24% de agua potable del planeta. Las
preocupaciones de los dirigentes políticos de las potencias mundiales tienen
sus preocupaciones en otros ámbitos (quizás en un universo paralelo) y en otras
perspectivas más ligadas a lo económico que a lo medioambiental. Aunque cuando
encontraron el vínculo entre lo sostenible y encima rentable, ahí estuvieron
viendo el espectáculo desde la primera fila para poder sacar la mayor tajada
posible. Así funciona este circo.
Este es un archivo de Wikimedia Commons, un depósito de contenido libre hospedado por la Fundación Wikimedia. Fuente: Terra Indígena Tenharim do Igarapé Preto, Amazonas Autor: Ibama de Brasil
Nos mueve la codicia y la corrupción. Prácticamente no existen
excepciones en este sentido. Intereses políticos que pactan y promulgan
acuerdos internacionales que quedan en saco roto. ¿Dónde han quedado la
conciencia y la palabra del ser humano? Filigranas de aparentar más que de
actuar. ¿Sabrán qué significa aquello que intentan vendernos? ¿Tendrán nociones
básicas de lo que se debate en sus manos? ¿Entenderán las posibles
repercusiones que este homicidio medioambiental puede causar en la propia
dinámica de existencia del planeta azul? Ni lo saben ni pretenden saberlo. Lo
único que les importa es que la zona sea continuamente invadida por taladores
ilegales, insisto, permitidos según legislación vigente, de masa arbórea y que
se acentúe el tránsito de aviones y helicópteros que trabajan en zonas aledañas
en infinidad de proyectos petroleros, gasíferos, mineros y forestales y cuyo
ritmo obliga a las tribus cercanas a perder los últimos refugios y vestigios de
sus antecesores. Como el caballo de Atila.
¿Qué le han hecho los awá, los cashibo-cacataibo o los mashco-piros a su Madre Naturaleza? Toda
una vida protegiendo el bien natural, cuidando su hábitat, viviendo en armonía
con el resto de especies del entorno, respetando a otros semejantes, a animales
y plantas, a ríos y cursos de agua…para tener que ser desplazados, arrinconados,
huir como ladrones y para más inri, teniendo
que ser testigos de la masacre de su ecosistema. De todo aquello por lo que
llevan generaciones luchando. Demasiado castigo para aquellos, los únicos, que
han confiado, promulgado y conocen el verdadero concepto y valor de lo que
denominamos Desarrollo Sostenible.
La ignorancia de los que se creen que saben queda en
entredicho por culturas milenarias que no necesitan móviles de última
generación, vehículos que desafían a las leyes de la física y el confort,
Internet y la disparidad de artilugios para disfrutar de conexiones más rápidas
que Usain Bolt, dinero negro, especulaciones urbanísticas, desahucios y bancos
que acumulan en su caja fuerte poder más allá del financiero, ni de corrupciones
diarias que salpican a partidos políticos y a familiares reales, para darse
cuenta de que el tesoro más valioso que pudimos heredar, nuestro entorno
natural, muere desgastado por el ritmo vertiginoso de este enfisema pulmonar
amazónico."
JUAN LUIS MARTÍN GARCÍA



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