viernes, 15 de enero de 2021

El consumismo ecológico (I)

Amanecer en la dehesa

El capitalismo es un ser voraz que necesita del crecimiento para sobrevivir, para ello se se nutre del consumismo. Un consumismo que nos está avocando a la degradación de lo natural y a la perdida del equilibrio necesario para preservar el planeta. Una de las máximas que siempre estamos recalcando desde que comenzamos nuestra andadura con este blog es que es necesario conocer para valorar y valorar para conservar. Juan Luis nos va a a acercar en una serie de varios artículos a maneras de conocer la naturaleza y acercarnos a ella para ponerla en valor. Es necesario, ahora más que nunca consumir naturaleza.

"Quizás sea este el momento del año más apropiado para hablar de consumismo. Hemos dejado atrás las vacaciones de Navidad y estamos inmersos en plena vorágine de Rebajas en los centros comerciales y tiendas de toda la superficie terrestre capitalista. Quizás, sólo tal vez, las circunstancias que acucian al planeta por la situación debida a la pandemia ocasionada por el coronavirus y las restricciones que desde las distintas administraciones (y las que puede y debe imponerse uno a sí mismo) se llevan a cabo a la hora de reducir los horarios comerciales y los de hostelería, así como el impedimento de estar fuera de casa hasta una hora concreta y relativamente temprano para disfrutar de la oferta restauradora y comercial, hayan conseguido el efecto de reducir en esta ocasión las pretensiones consumistas de la sociedad en general. Que va a ser que no pero…

Siendo sincero, eso es lo que menos me preocupa en estos momentos porque he de confesar que la mayoría de las personas, prácticamente sin excepción, cedemos ante la tentación de gastar y comprar no de manera compulsiva pero sí, por llamarlo de alguna otra manera, caprichosa e innecesaria.

No vengo a hablar del fenómeno expresado en el párrafo anterior ni de sus consecuencias nefastas para el medio ambiente (también, claro está, tiene sus secuelas beneficiosas, fundamentalmente relacionadas con el área económica y la promoción del empleo – precario, que si no lo suelto, reviento-). Ni a recalcar que el consumismo a gran escala de la sociedad contemporánea compromete los recursos naturales y la economía sostenible (que también). Para muestra un botón, en dicho periodo se produce un excesivo consumo de electricidad y se utiliza una elevada cantidad de papel (el Amazonas puede dar cuenta de ello) que por desgracia va destinado al contenedor orgánico en lugar de decepcionarse en el habilitado para papel-cartón y me irrita pensar en la estratosférica acumulación de residuos plásticos que se genera por esta época y cuyo fin, por si a día de hoy lo desconocen, pueden descubrir en este mismo blog compartiendo la lectura de “Un atípico cementerio”… No. Me niego a conversar de ello. Sólo utilizaba este pretexto a modo introductorio para departir con una provechosa idea que paulatinamente va alcanzado miles de adeptos en nuestra sociedad consumidora: el consumismo ecológico.

Podemos definirlo como la tendencia a modificar nuestra actividad consumista hacia una más respetuosa con el entorno y los derechos humanos, protegiendo de esta forma la biodiversidad y luchando por ende contra el cambio climático y que permite disfrutar de la naturaleza. Según Greenpeace, actualmente se extraen y emplean alrededor de un 50% más de recursos naturales que hace 30 años y en la Unión Europea consumimos más de 100.000 millones de bolsas de plástico, de las que supuestamente tan sólo reciclamos un 7%. Está en nuestras manos el poder cambiar este instinto voraz por uno más consecuente con el mundo natural. Os propongo, si lo consideráis oportuno, ver las posibles iniciativas que podemos realizar en nuestro día a día sin que ello suponga tener que desempeñar un esfuerzo bestial para ser más consecuente con lo que nos rodea. Podéis entrar en la página web "Consume mejor" 

Abejarucos

Pero quisiera centrarme, si ustedes me lo permiten, en otros derroteros relacionados con este amplio concepto que estamos intentando abarcar en este artículo. Desde un punto de vista muy personal y sobre todo desde la faceta que desde siempre me ha gustado tener una especial relación con la naturaleza (estudiar Ciencias Ambientales no fue por casualidad) y mantener un vínculo excepcional con el entorno que me rodea. Por ello voy a procurar con esta declaración realzar y poner en valor lo que el disfrute de los tesoros naturales puede proporcionar a nuestra vida. Consumamos naturaleza (en el buen sentido) y gocemos de las infinitas oportunidades que nos brinda aportándonos únicamente beneficios. Fagocitemos las ventajas que el entorno ofrece. Empachémonos del sabor dulzón de todo aquello relacionado con la sostenibilidad. Aprovechemos, a la vez que cuidemos, la variedad infinita de recursos que el mundo natural pone a nuestra disposición prácticamente a la vuelta de la esquina y que en inmensidad de ocasiones desconocemos. Abramos una nueva ventana a nuestra pírrica oferta de ocio encasillada en el modelo tradicional que moldea el mundo en el que vivimos. Disfrutemos de la biosfera. Crucemos el ecotono entre el universo que nos hacen ver y el que verdaderamente pueden disfrutar todos y cada uno de nuestros sentidos.

En estas líneas no cabrían todas las iniciativas que este concepto puede englobar. Por suerte son tantas y tan diferentes que habría que hacer una sección exclusiva para ello. Pero es que hay tanto de lo que merece la pena hablar sobre medio ambiente…

Pasemos a la acción a enumerar y revelar parte de esa oferta variopinta:

- La observación o avistamiento de aves (o aludiendo al término anglosajón birdwatching) es una actividad centrada en la contemplación y el estudio de las aves silvestres que va adquiriendo adeptos a un ritmo vertiginoso. Agenciarse de unos buenos prismáticos y una guía de aves adecuada disfrutando del silencio y, curiosamente, de los relajantes ruidos propios engendrados por la naturaleza es una buena razón para provocar la desconexión del ritmo endiablado que nos engulle durante toda la semana y un pretexto para juntar a la familia. Además y de manera coyuntural conoceremos los espacios naturales de alto valor ambiental que alberga este tipo de fauna. Y en la provincia de Huelva no nos podemos quejar, ya que tenemos una amplia oferta en este sentido: Parque Nacional de Doñana, Paraje Natural de Marismas del Odiel, Reserva Natural de la Laguna de El Portil o el Paraje Natural de las Marismas de Isla Cristina por citar algunos de los más característicos emplazamientos.

Marisma de Doñana

A medida que nos adentremos en esta disciplina se nos encenderá la curiosidad por ir descubriendo nuevas especies avistadas que por su rareza o sus problemas de conservación sean muy difíciles de observar e iremos, sin apenas darnos cuenta, creando una conciencia ambiental más consecuente con todo aquello que vamos disfrutando y descubriendo y que no solamente se limita a la avifauna: flora, arbustos, especies arbóreas, insectos, mamíferos, ecosistemas, espacios naturales (protegidos o no)…a la vez que los problemas de estrés o ansiedad y otros ligados a nuestra salud mental generados por la rutina, el ámbito laboral o el vivir en grandes urbes alejadas del entorno natural, se vayan limando hasta provocar que dichas complicaciones en la salud se minimicen o se reduzcan hasta límites insospechados.

- Senderismo o excursionismo (o trekking en la lengua del gran Oscar Wilde). Un simple paseo ya es una actividad beneficiosa para nuestro organismo que es aconsejada y recomendada por cualquier facultativo de la Medicina. Convertirlo en hábito o rutina es un tesoro innegociable para todas aquellas personas que podemos disfrutarlo con cierta asiduidad. Si encima le incorporamos la relación con la naturaleza, el binomio es prácticamente perfecto. Casi divino.

Lagos de Saliencia. Somiedo. Asturias

Una escapada al mundo natural con la ingente oferta de senderos que la provincia nos ofrece, fundamentalmente en nuestra Sierra (una herencia ecológica de toneladas de quilates de oro que estamos obligados a conocer y cuidar), en la que la combinación naturaleza-ejercicio-disfrute alcanza cotas de magnitud considerables. Ya en este blog se comenzó con una iniciativa (que debido a las restricciones de cierre perimetral entre municipios y provincias y a las condiciones meteorológicas adversas propias de la época del año se encuentra en standby) de intentar subir a los picos más altos de cada provincia andaluza (a la que sumamos Tentudía en Badajoz) gozando con los paisajes, las estructuras geomorfológicas, el propio contacto con la naturaleza que nos aporta la brisa entre la arboleda, los sonidos propios de los pájaros, aves y animales y todo un sinfín de aspectos que únicamente se pueden saborear animándote a dar el paso (nunca mejor dicho) para comenzar a poner en práctica esta modalidad.

De momento sólo hemos podido realizar la subida al pico más alto de la provincia de Huelva, situado en el municipio de Arroyomolinos de León, el Bonales a 1055 metros de altitud y tuvo aceptación entre la comunidad porque otro grupo de personas organizó al poco tiempo un nuevo ascenso al mismo con el objetivo de hacer deporte en un ambiente saludable y alejado de las 4 paredes a las que nos hemos acostumbrado a llevar a cabo la actividad física.

Perirrojo

Ejercitarse con frecuencia a la intemperie sirve para educar nuestra conciencia y hábitos ambientales. Fomenta el respeto por el entorno. Hace que nos duelan hasta los ojos al ver como todavía hay indeseables que utilizan la naturaleza como vertedero. Nos produce verdaderas arcadas el evidenciar cómo la mano del ser humano puede llegar a ser tan despreciable. El trekking es la fórmula actual de volver a tener contacto con la naturaleza y el medio rural andando por caminos entre valles y pueblos donde no es posible acceder en vehículo, pernoctando (si esbozamos la idea originaria del concepto) en refugios, hoteles y casas rurales. Aviva una actitud mental positiva, excita el espíritu aventurero (alejándonos del salón de nuestra casa), de equipo (sacándonos del egocentrismo característico del ser humano) y el bienestar físico.

Se ha advertido con anterioridad que existen decenas de alternativas provechosas que colmarían el espacio de un único artículo, por ello, se ha considerado conveniente exponerlas en otro con distintas ideas que será divulgado próximamente."

Juan Luis Martín García

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sábado, 9 de enero de 2021

Nombres vernáculos de algunas aves de Gibraleón (I)

Las especies de animales y de plantas suelen tener tres tipos de nombres. El más importante es el nombre científico, que generalmente deriva del griego y/o latín y que designa el género y la especie, ya que por este nombre es conocida en todo el planeta. El segundo nombre es el común que varía en cada idioma y por lo tanto no tiene que ser conocido en todo el planeta. Y por último el nombre vernáculo que es el nombre que se le da en una región o población de manera específica y que puede ser distinto al que se le da en el pueblo de al lado. 

A modo de ejemplo vamos a utilizar la cigüeñuela. Su nombre científico es Himantopus himantopus, por este nombre es conocida en todo el planeta. Algunos de sus nombres comunes son: en castellano (cigüeñuela, por su parecido a una pequeña cigüeña blanca), en inglés (Black-winged stilt, que significa zancos de alas negras), en gallego (pernalonga, pierna larga) y en euskera (zankaluzea, que significa zanco, en alusión también a sus largas patas). Como nombre vernáculo en la comarca de Doñana se la conoce como "chivata" ya que cuando intuye peligro sale a volar emitiendo su canto de alarma y alertando a todos los demás habitantes de la marisma.

Cigüeñuela común

Hoy en este articulo vamos a mostraros los nombres vernáculos de algunas aves de Gibraleón que completaremos en una próxima entrada.

Abubilla

Comenzamos con la abubilla (Upupa epops). Aquí en Gibraleón se la conoce como "bobita". Es un ave muy fácilmente reconocible tanto por su aspecto como por su canto. Se trata de una ave migradora que pasa los inviernos en África aunque la suavidad de nuestro clima mediterráneo y la presencia de individuos procedentes del norte de Europa hace que la podamos disfrutarla todo el año. Se alimenta de insectos que consigue con su largo pico. 
Este ave utiliza el mal olor para protegerse de los depredadores que pudieran atacar su nido. Esto le ha dado mala fama, de hecho hay un dicho que se dice mucho en el pueblo, "jiedes más que una bobita".

Pollo de alcaudón común

Adulto de alcaudón común

Continuamos con el alcaudón común (Lanius senator), conocido en nuestro pueblo como "picapuerco". Es un ave típica de los espacios abiertos con arbolado disperso como las dehesas o los olivares. Habitualmente se alimenta de escarabajos y otros insectos que a veces busca entre los montones de estiércol de lo que puede derivar el nombre de picapuerco. 
Es una especie migratoria que solo podemos disfrutar en época estival ya que sube desde África para reproducirse entre nosotros. 


Garcilla bueyera

La siguiente es la garcilla bueyera (Bubulcus ibis), conocida como "espurgabuey". Este nombre le viene por su costumbre de alimentarse de los parásitos (pulgas y garrapatas) que habitan sobre vacas y bueyes. De hecho tiene algunos de sus dedos modificados, igual que los chotacabras aunque para distinto uso, en forma de peine para, a modo de liendrera, peinar el pelo para obtener su preciado botín. También es común ver bandos de garcillas persiguiendo a los tractores mientras realizan la labor para alimentarse de los invertebrados que van apareciendo. 

Lavandera blanca

La lavandera blanca (Motacilla alba), es llamada en Gibraleón "pipita". Se le conoce como lavandera por frecuentar las orillas de ríos y lagunas. Aunque hay alguna población residente, la mayoría de los individuos podemos verlos en invierno. Tiene por costumbre reunirse en dormideros para pasar la noche en ocasiones muy numerosos. 

Mosquitero común

Mosquitero musical

El siguiente es el "mosqui". Con este nombre se conoce en Gibraleón a los mosquiteros por su pequeño tamaño. Aquí podemos observar a varias especies de mosquiteros. Los más abundantes son el mosquitero común (Phylloscopus collybita) muy abundante en invierno y en el paso migratorio, el mosquitero musical (Phylloscopus trochilus) que solo podemos ver en paso migratorio, el mosquitero ibérico (Phylloscopus ibericus) que está entre nosotros en época reproductora. Como podemos comprobar, una u otra especie, tenemos mosquiteros todo el año.
Todos los mosquiteros son pequeñas aves insectívoras de tonos verdosos y comportamiento inquieto.

Petirrojo

El petirrojo (Erithacus rubecula) conocido como "carderita". Nos visita en invierno y es muy común poderlo ver en los parques y jardines y también cerca de los cursos de agua como en el arroyo del Tejar y el paseo del Muro. 
Es un ave insectívora aunque en invierno puede alimentarse también de pequeños frutos como acebuchinas, moras de zarza o lentiscos. 

Verdecillo

El "chamariz", con este nombre nos referimos al verdecillo (Serinus serinus). Este pequeño fringílido ha sido tradicionalmente capturado con la red de tiro o el pegamento por silvestristas por su peculiar canto. En primavera es de los primeros que comienzan a cantar y se reproduce varias veces cada temporada. 

Verderón

Por último en la tanda de esta semana el verderón común (Chloris chloris) al que aquí llamamos verdón. Obviamente este nombre se refiere a su característico color verde. Al igual que el verdecillo también ha sido capturado históricamente por los silvestristas por su canto. Esta especie se alimenta mayoritariamente de semillas aunque cuando está criando complementa la dieta de los pollos con insectos.

Quedamos pendientes de compartir la segunda parte de este artículo donde seguiremos hablando de otras especies que también tiene nombres particulares en Gibraleón. Seguramente se nos puede escapar alguna especie por lo que pedimos que si conocéis alguna nos la hagáis llegar par añadirla a la lista. 

Al igual que las propias especies, los nombres vernáculos forman parte de nuestro patrimonio. Un patrimonio que estamos perdiendo porque nos estamos alejando del contacto con la naturaleza. No podemos permitir seguir perdiendo especies y lugares donde acudir para disfrutar de los valores naturales que nos quedan. 

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domingo, 3 de enero de 2021

Anillamiento nocturno en Marismas del Odiel

 

Carlos Molina a la derecha junto a dos voluntarios extrayendo aves de la red.

Que el Paraje Natural "Marismas del Odiel" es una joya de biodiversidad y un enclave de máxima importancia para las aves es algo sabido desde hace mucho tiempo dentro del ambiente naturalista o conservacionista pero, por desgracia, esos valores son desconocidos por la mayoría de las personas que viven cerca de dicho paraje. Uno de los municipios o términos municipales que forman parte de dicho paraje es Gibraleón pero nos  atreveríamos a apostar a que la mayoría de nuestros conciudadanos no conocen ni siquiera su existencia, quizás por desidia propia o quizás por la desidia de las administraciones locales que se han sucedido a lo largo del tiempo.

Hoy en este artículo vamos a resaltar la importancia del Paraje Natural como zona de paso e invernada de aves. Firma esta entrada Carlos Molina Angulo, "Moli" para los amigos y conocidos. Carlos es biólogo por la Universidad Autónoma de Madrid y anillador del Centro de Migración de Aves de SEO/BirdLife. Es responsable de diversos proyectos de seguimiento y coordina los programas de voluntariado de la oficina de SEO en Doñana, tanto en Doñana como en Marismas del Odiel . Tuvimos la suerte de conocerlo hace ya como 15 años en Doñana entre repartir bolsas para basura a los rocieros que hacían camino y vigilar nidos de águilas imperiales. Desde entonces hemos compartido muchos madrugones y noches sin dormir anillando "con más sueño que el que no tenía párpados" como a él le gusta decir.

Sin más dilación aquí os entrecomillamos su fenomenal artículo que esperamos que disfrutéis.

"En el año 2017, la oficina de SEO/BirdLife en Doñana, asumía la responsabilidad de llevar adelante la campaña de anillamiento de limícolas de Marismas del Odiel, campaña, que durante más de 20 años, había dirigido con un éxito abrumador, José Manuel Sayago, técnico del Paraje Natural, anillador experto y uno de los mayores conocedores sobre águila pescadora del país, entre otras cosas.

En 2020 por cuarto año consecutivo y pese a la pandemia, se ha podido realizar la campaña, en varias jornadas durante los meses de agosto y septiembre, con la ayuda de voluntari@s, este año en menor número y siguiendo todas las precauciones que la difícil situación que estamos viviendo recomendaban.

Al atardecer se colocan las redes.

El lugar en el que se desarrolla el voluntariado, como ya hemos comentado, es el paraje Natural de las Marismas del Odiel, una joya de la avifauna española, de la que ya se ha hablado en este blog, el cual constituye un lugar de paso migratorio de limícolas, gaviotas y charranes, entre otras aves, de lo mejor que hay en Andalucía y de los mejores de España. Este paso comienza en el mes de julio y se extiende hasta octubre, aproximadamente, aunque una gran cantidad de estas aves, permanecen durante todo el invierno en el paraje y sus alrededores.

Una de las peculiaridades de este anillamiento es la hora a la que se realiza. Normalmente las redes de niebla o redes japonesas, elemento utilizado habitualmente para capturar las aves para su anillamiento, suelen colocarse de modo que sean lo menos visible posible para las aves que se quieren capturar, disponiéndolas próximas a la vegetación, y generalmente a la sombra. Debido a que este anillamiento se realiza en zona de marisma abierta, concretamente en las balsas de una salina, no existe ningún tipo de cobertura que “camufle” las redes, por lo que el anillamiento debe ser de noche para que las redes se vean lo menos posible. Además se suele aprovechar la luna nueva así como los días previos y posteriores, para evitar que la luz de la luna haga las redes más visibles. No obstante, no hay oscuridad absoluta, pues la contaminación lumínica de las cercanas Corrales y, sobre todo, Huelva, provocan que el reflejo de las redes en el agua sea apreciable por algunas de las aves. Muchos anillamientos durante la noche no tendrían sentido, pues muchas aves tienen poca o ninguna actividad durante la noche, a excepción de aves nocturnas y algunos migradores, pero en el caso de limícolas y gaviotas o charranes, la cosa cambia; los limícolas tienen una gran actividad nocturna. Son aves que tienen un metabolismo elevado, duermen poco y pasan gran parte del día alimentándose, incluso por la noche. Normalmente están alimentándose en los canales y esteros de las marismas, pero la subida de la marea provoca la desaparición de las orillas en las que se alimentan y eso hace que se muevan hacia el interior de las salinas buscando zonas en las que descansar o seguir comiendo. Gaviotas y charranes son menos nocturnos, pero algunas especies de estos grupos se reúnen en dormideros para pasar la noche y son abundantes los movimientos de estas aves por la noche, especialmente durante las primeras horas tras el atardecer.

Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus) a la que se le ha colocado anilla de PVC

Detalle del ala de un archibebe común (Tringa totanus)

Anillamiento de una vuelvepiedras (Arenaria interpres)


Colocación de anilla a un charrancito (Sterna albifrons)

Las redes son abiertas justo antes del atardecer y, a lo largo de la noche, se van haciendo visitas a las mismas cada hora para extraer las aves capturadas. Dichas aves son introducidas en nasas de red para su transporte hasta el punto en el que se realiza el anillamiento y la toma de medidas para su posterior liberación. Debido al elevado número de aves que se suelen capturar, suele ser necesario un elevado número de colaboradores: gente experimentada en extraer aves de las redes (que es una tarea delicada que requiere de experiencia) y gente que ayude a transportar las aves hasta la zona del marcaje.

En este 2020, que acaba de dejarnos, durante las 5 jornadas de anillamiento que se llevaron a cabo, se capturaron un total de 273 aves, de 19 especies diferentes. Se recapturaron, es decir, se capturaron aves que ya se habían anillado previamente, varios ejemplares de España, Eslovenia, Suecia, Reino Unido y Dinamarca. Como dato sorprendente, se recapturaron dos charrancitos y un fumarel que habían sido anillados hacía 20 y 21 años.

Charrán patinegro (Sterna sanvicensis)

Fumarel común (Chlidonias niger)

Charrán común (Sterna hirundo) observado en Namibia con su anilla de PVC

Desde 2019 algunas especies se comenzaron a marcar con anillas de PVC, además de las oficiales de metal, (hace poco habéis podido leer en este blog acerca de este tipo de anillamiento). Este año aún no hemos recibido información de ejemplares capturados en la pasada campaña, pero el año anterior hemos recibido lecturas procedentes de numerosos países, como Reino Unido, Alemania, Francia, Holanda, Mauritania, Senegal y la primera que recibimos y la más lejana de todas, un charrán común que se observó en Namibia, a más de 7.000 kilómetros en línea recta, tan sólo 60 días después de ser anillado. Sólo por esas noticias ya vale la pena el esfuerzo."

Carlos Molina Angulo "Moli"


Después de una dura noche de anillamiento toca recogerlo todo.


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Anillamiento en "Los Puntales"

La marisma olontense (II)

Iniciación a la lectura de anillas a distancia.