sábado, 3 de octubre de 2020

Morir de sed

 


Nuevo artículo de Juan Luis Martín García. En esta ocasión nos habla sobre los problemas vinculados a la escasez y  mal uso del agua en Doñana. El Espacio Natural Doñana está rodeado de múltiples impactos que lo agobian y atosigan. Uno de ellos es la sobreexplotación de los acuíferos por parte de la agricultura intensiva. La pregunta que debemos hacernos es ¿cuánto podrá resistir?

"Hablar de Doñana es hacerlo de un enclave medioambiental privilegiado que tenemos la inmensa fortuna de poder albergar y disfrutar en nuestra provincia y en las limítrofes de Cádiz y Sevilla. Doñana es, sin ningún tipo de dudas, un espacio natural protegido diferente. Único. Exclusivo. Los que los hemos podido disfrutar desde dentro (por desgracia no todo lo que uno hubiera querido) podemos afirmarlo con total rotundidad. En estas líneas no voy a poner de manifiesto todas las figuras de protección nacionales e internacionales que se le han otorgado, basta con utilizar Internet para darnos cuenta de la importancia que posee desde un punto de vista mundial.

Lo que sí pretendo es realzar y poner en valor su inmensa riqueza natural y la propia importancia que desprende a pesar de todas las vicisitudes que sufre y padece cuestionando su supervivencia diaria. Trataremos de ahondar en dicha cuestión para intentar dar a conocer las principales contrariedades que facilitan el declive que ahoga su existir y porvenir.

Grupo de porrones comunes (Aythya ferina) nadando en la laguna de La Rocina.

Moritos (Plegadis falcinellus) alimentándose en la marisma

Los distintos ecosistemas que lo componen le hacen albergar una biodiversidad excepcional tanto a nivel de flora como de fauna. Una auténtica joya entre primeras líneas de costa urbanizadas y un polo químico de desarrollo que atenta contra la salud de la capital de la provincia, su zona periurbana y una ría en estado de coma. Podría decirse que Doñana es un soplo de aire fresco ante tanta contaminación y un desbarajuste urbanístico incontestable. Pero, como es evidente, también presenta una serie de problemas que hieren su delicado estado.

Un reciente estudio de WWF alerta de la existencia de alrededor de 40 problemas de índole medioambiental que amenazan al entorno de Doñana. Dicha organización los divide y engloba en una serie de temáticas: cambio climático, tierra, fuego, aire, fauna, flora, dragado, minería, gas, otras actividades y agua.

De todos ellos centrémonos en el último, quizás el más importante porque no se podría entender Doñana sin la presencia del elemento líquido. Podemos afirmar sin tapujos que Doñana es agua. Y precisamente el agua escasea por diversos motivos. Además, ese factor agua presenta multitud de conexiones e interrelaciones con la mayoría de las temáticas mencionadas con anterioridad.

El primero de ellos, obviamente, debemos achacarlo a la palpable escasez de precipitaciones. Hay todavía quien duda de que el cambio climático (primera conexión) sea una inventiva de un grupo reducido de proteccionistas. Sólo hay que ver los registros pluviométricos de los últimos 50 años para comprobar la envergadura del problema y del descenso radical patente. Cada vez llueve menos y lo poco que lo hace es de una intensidad y magnitud que lo único que consigue es ocasionar otra serie de inconvenientes a la sociedad en forma de catástrofes medioambientales (recordar el episodio acaecido en Estepa este mismo verano y el destrozo que provocó en la localidad sevillana).

Grupo de espátulas (Platalea leucorodia) y en primer plano ánade rabudo (Anas acuta)

Cigüeñuela (Himantopus himantopus)

Morito (Plegadis falcinellus)

Cuando Doñana no era reconocido como un territorio de riqueza medioambiental, era considerado como un lugar inhóspito e insalubre debido a la cantidad de agua allí existente que afloraba en el ecosistema marismeño del entorno y que ayudado de la vegetación existente facilitaban la proliferación de plagas de insectos (en especial mosquitos). En la época de lluvias todo ello provocaba que los atrevidos lugareños de la zona (verdaderos autodidactas de la conservación) solamente tuvieran la posibilidad de desplazarse en barca. Ahora, en cambio, Doñana se ahoga en la propia sequedad del ambiente.

Pero no sólo podemos culpar a la madre Naturaleza y a los caprichos de sus designios para denunciar la preocupante situación que vive el Parque. La actividad humana, o lo que es lo mismo, la mano del hombre (para nada inocente) ahondan en la sangrante herida con una virulencia casi mortal. Empecemos a enumerar:

El incendio forestal que asoló Doñana en junio del 2017 se saldó con 8486 hectáreas quemadas de masa forestal y matorral (segunda relación) que provocó la merma de cobijo para especies animales (tercer vínculo) con el detrimento coyuntural que ello implica.

Otra de las consecuencias de un incendio tan devastador como el que sufrió Doñana es una acentuada pérdida de estabilidad estructural del suelo (cuarto nexo) puesto que la presencia de vegetación facilita la cohesión de la tierra y proporciona la capacidad para retener el agua de lluvia evitando de esta forma que se pierda en forma de escorrentía. Agua que no se puede aprovechar y que profundiza en la necesidad palpable de humedad en el ambiente.

El entorno del Parque es una pujante zona agrícola. Por la cara onubense de Doñana prevalece el cultivo intensivo de frutos rojos mientras que la faceta agraria sevillana tiene como cultivo estrella el arroz. No es descabellado descubrir que año tras año el número de hectáreas puestas en cultivo vaya incrementado aunque sea de manera liviana, repercutiendo en el hecho de que el suelo forestal se transforme en suelo agrícola (quinta coincidencia) con lo que el consumo de agua se eleve en consonancia.

Agachadizas (Gallinago gallinago)

Vista de la Madre de la Marisma, aldea de El Rocío

Cabballo pastando con los flamencos al fondo (Phoenicopterus roseus)

Y es precisamente la procedencia de ese agua el principal caballo de batalla que tiene Doñana. Hablando de manera diáfana, en el entorno ambiental más importante de Huelva se produce un manifiesto robo de agua y la sobreexplotación del acuífero (sexta afinidad y cuya situación es totalmente insostenible desde mediados de los 90 sin que a día de hoy se hayan cumplido los plazos para su recuperación y regeneración a través de la puesta en marcha de distintas políticas y medidas ineficaces conservacionistas) que sustenta toda la vida del Parque, poniendo en peligro el sostén del mismo. Las grandes extracciones para el regadío que están por encima de los recursos disponibles provocan importantes desequilibrios. Son cientos los pozos ilegales que asolan el entorno de Doñana y vacían el agua subterránea que calma la sed del mismo, con lo que es prácticamente imposible evitar el deterioro de los hábitats protegidos en los humedales del Parque y con ello su supervivencia.

Sería una verdadera pena no poder disfrutar nunca más de la avifauna invernante que reclama el agua de Doñana como sustento de vida y que hacen que el Parque tenga su máximo esplendor y sea un reclamo turístico sin parangón por la diversa y variada oferta de reclamo medioambiental que ofrece un espacio natural protegido inigualable.

En nuestras manos (como casi siempre) está el poder seguir contando con un innegable tesoro natural del que debemos sentirnos especialmente orgullosos.

Pero la realidad es otra. Doñana se seca. Se evapora. Se extingue sin agua. Se desangra. Se marchita. Languidece. Se le resecan los labios muriéndose de sed."

Juan Luis Martín García


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sábado, 26 de septiembre de 2020

La orilla olvidada


No hace mucho tiempo que el río Odiel a su paso por Gibraleón era un lugar desconocido para la gran mayoría de l@s vecin@s del pueblo. La contaminación de sus aguas debido a la explotación minera, el vertido de aguas residuales sin depurar y
  el temor a las inundaciones que causaba en los barrios bajos del pueblo era la imagen que irradiaba a la población, con una excepción, los zagales de las calles próximas a él que lo utilizaban como lugar de recreo. Las barcas fabricadas con frigoríficos viejos estaban en auge en aquella época.

El primer gran cambio que se produce en esta relación es la construcción del Paseo San Felice de Circeo, el muro, en la margen izquierda del río. Este paseo es realmente un dique de contención para evitar las inundaciones que se producían con las crecidas del Río Odiel, las más graves que yo recuerdo fueron las de 1997 en las que el antiguo puente del ferrocarril que unía Huelva con Ayamonte y que cruzaba el río fue pasto de la avenida. La fuerza del agua lo desprendió, retorció y giró como si fuese de papel y lo tumbó en la orilla izquierda, por suerte no se tuvo que lamentar pérdida de vidas humanas. Hoy en día solo queda de él un retazo en forma de monumento conmemorativo en uno de los extremos del muro.

Imagen del antiguo puente (Foto: M. Muriel y J.A. Palanco)

Así quedó tras la avenida (Foto: Fco. Martín de la Rosa)

Puente actual


Monumento conmemorativo realizado con los restos del antiguo puente


Como íbamos diciendo, la construcción de este dique ajardinado y la reconstrucción del puente, marcaron un antes y un después en la relación de Gibraleón con el Odiel. Este paseo se inauguró en el año 2000 y desde entonces permite el acceso y el disfrute de la zona por parte de la población. Por desgracia no todo fueron buenas noticias ya que durante las obras perdimos un elemento muy importante de nuestro patrimonio, el molino de la viuda del que hoy solo queda su azud o azuda, que era un elemento para encauzar el agua hasta el molino.

Más recientemente se ha establecido un merendero también en la margen izquierda que sirve de punto de encuentro y contacto con el río por parte de la población.

Pero, ¿qué pasa con la orilla derecha? ¿quién ha caminado alguna vez por esta zona? Desde el punto de vista histórico y paisajístico tiene mucho más potencial que la orilla izquierda, pero es la orilla olvidada.

Si la miramos desde el muro, desde el paseo San Felice de Circeo, lo que observamos es un eucaliptal, pero si nos acercamos a ella vamos a descubrir algunos elementos muy interesantes que nos convendría potenciar y otros destructivos que nos convendría erradicar o al menos limitar. Ya dedicamos una entrada al Paseo San Felice de Circeo y su prolongación hasta la Lobera, hoy nos vamos a dedicar a recorrer otros senderos. Empecemos nuestro viaje.

Lo primero que nos encontramos es el puente peatonal sobre el río Odiel, reconstrucción del mencionado puente del ferrocarril Huelva-Ayamonte. Si miramos hacia abajo, dependiendo si la marea está subiendo o bajando, veremos el agua más o menos sucia, llenas de grasas y verde por la presencia de algas. Esto es debido a que la depuradora de aguas residuales EDAR no funciona o no lo hace correctamente. También hay veces que se pueden observar patos, pero que esto no nos lleve a engaño, la calidad de las aguas del río de deplorable.

Pareja de ánades reales. El color del agua es resultado del juego de luces.


Una vez cruzamos el río giramos a la derecha para recorrer la orilla. Nos adentramos en un eucaliptal. Este ecosistema es pobrísimo en biodiversidad. El eucalipto, planta procedente de Australia, es un árbol dañino que destruye el suelo con sustancias tóxicas impidiendo que crezcan otras plantas y que no ofrece a la fauna ningún tipo de recurso alimenticio, aunque si puede servir de soporte para la nidificación de algunas aves. Las únicas aves que oiremos serán algunos mirlos y rabilargos. Este eucaliptal es además de muy baja calidad ya que ha sido cortado en muchas ocasiones y lo que encontramos son tocones con infinidad de ramas de apenas 10 cm de diámetro.

Vista del camino que discurre entre los eucaliptus

Tocón de eucalipto del que salen varios brotes, es la forma típica de la zona fruto de cortas periódicas.

Suelo de un eucaliptal, no crece la hierba porque las hojas liberan toxinas. 

Sin embargo entre estos eucaliptos encontramos algunas sorpresas como la presencia de algunos ejemplares de alcornoques, pinos, palmitos y jaras que luchan estoicamente por su supervivencia. Estos alcornoques, por su altura y diámetro del tronco deben ser más que centenarios, nuestra hipótesis es que son vestigios de la vegetación existente antes de la llegada del eucalipto. Como se puede observar en las fotos, estas especies autóctonas están en lucha permanente por los recursos con los eucaliptos. Nuestra propuesta es que, al menos los ejemplares de eucalipto que están más cerca de los alcornoques y pinos sean eliminados de la zona y yendo más allá, se pueda repoblar con más alcornoques además de con lentiscos, acebuches y otras especies autóctonas que ofrezcan más recursos a la fauna y así aumentar la biodiversidad del lugar.

Ejemplares de pinos compitiendo por el espacio con los eucaliptos.

Ejemplar de alcornoque.

Alcornoque compitiendo con eucalipto

Palmito

Ejemplar de jaguarzo morisco (Cistus salviifolius)

Erica andevalensis, brezo de las minas. Otra joya que podemos encontrar durante el recorrido.


Si seguimos recorriendo la orilla y nos acercamos a límite del agua, podremos disfrutar de una de las vistas más bonitas del pueblo.



Más adelante encontramos el acceso a la calzada romana. Se trata de los restos de la antigua calzada romana. Esta calzada partía del Guadiana y se dirigía a Itálica, está datada en el siglo III cuando el río Odiel se llamaba Luxia. Los restos de la calzada se ven interrumpidos por el río, que con las avenidas ha destruido la parte central. Esta calzada seguramente se utilizó como vado del río cuando aún no existía el actual puente.

Justo cuando terminan los restos de la calzada, si miramos a la derecha, hacia la desembocadura, podemos ver los restos del azud del molino de la viuda.

Calzada romana

Detalle de la calzada

Restos del azud del molino de la viuda


Seguimos caminando dirección norte siguiendo el camino que va paralelo a la orilla y el siguiente punto de interés lo marca el viejo embarcadero y los restos de la cimentación del antiguo puente.

Para todos los elementos históricos os recomendamos que visitéis el canal de youtube, Historias Vázquez Alemán, de uno de los historiadores oficiosos de Gibraleón, Juan Luís Vázquez Alemán, nosotros solo hemos dado unas pinceladas para abriros el apetito de conocimiento y para haceros ver la importancia cultural de esta orilla del río.

Antiguo embarcadero

Restos del anterior puente

Vistas desde el puente de la N-431


Terminamos nuestro recorrido accediendo al puente de la carretera N-431 que cruzamos en dirección a Gibraleón y completando así un recorrido lleno de historia y naturaleza, por desgracia olvidado y abandonado.

Se le podría sacar mucho partido a este recorrido por sus características, la pregunta es ¿vamos a hacerlo?. Desde el Proyecto INNATO la respuesta es clara y contundente, si.

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Una joya en peligro.

Esperamos tus comentarios y aportaciones, gracias.



sábado, 19 de septiembre de 2020

Los 8 de Andalucía. El Bonales (Huelva)


Monolito que señala la cumbre del Bonales.

Hemos decidido llevar a cabo un reto y compartirlo con tod@s vosotr@s. Se trata de subir 8 cumbres, las ocho cumbres de Andalucía, no se trata de subir a los ocho picos más altos de Andalucía, vamos a subir al punto más alto de cada provincia andaluza.

Vamos a hacerlo por orden de altitud, que no significa que sea por orden de dificultad ya que a veces puede suceder que cumbres de menos altitud pueden presentar más dificultades técnicas o que la longitud del recorrido o la pendiente nos pongan por delante mayores problemas.

Este es el orden que vamos a seguir:

Monte Bonales (1055 m) en Huelva.

Pico del Terril (1129 m) en Sevilla.

Pico de la Tiñosa (1568 m) en Córdoba.

Pico Torreón (1654 m) en Cádiz.

Pico de La Maroma (2069 m) en Málaga.

Pico Mágina (2164 m) en Jaén.

Pico Chullo (2611 m) en Almería.

Mulhacén (3479 m) en Granada.

Nuestra intención es hacer una ascensión cada mes si las condiciones nos lo permiten y por supuesto estás invitad@ a acompañarnos (puedes encontrarnos en innatolontense@gmail.com o en facebook  en la página de Proyecto "Innato"). Hemos empezado nuestra aventura este mes de septiembre subiendo al Bonales en Huelva. Seguramente no sea la mejor fecha para hacer esta ruta, nosotros recomendamos hacerla en pleno otoño donde el paisaje nos ofrecerá en plenitud su gran paleta de colores.

El monte Bonales se encuentra en el término municipal de Arroyomolinos de León (Huelva), dentro del ParqueNatural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Este bello pueblo de la sierra de Huelva se encuentra al norte de la provincia ya lindando con la provincia de Badajoz en Extremadura.



Según información obtenida de la página web del ayuntamiento, tiene su origen en la repoblación por ciudadanos leoneses tras la “reconquista” cristiana y perteneció originalmente y hasta el siglo XV a la orden de Santiago. 

La ruta comienza junto a la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor que tiene la curiosidad de contar con espadaña en lugar de campanario. Desde allí son 7 km de ascensión hasta el techo de Huelva.



Se trata de parte del sendero de pequeño recorrido PR-A-43 “Sendero Rivera de Montemayor-Monasterio de Tentudía”.  Estos senderos de pequeño recorrido son rutas comprendidas entre los 10 y los 50 km. Son senderos oficiales por los que están debidamente señalizados con balizas.



Como decíamos, el sendero comienza junto a la iglesia y desde allí nos dirigimos al cementerio. Este tramo es de un camino hormigonado con una pendiente terrible y seguidamente se complica aún más ya que a la pendiente pronunciada le añadimos el cambio de terreno, ahora comenzamos a subir por un camino empedrado que nos machaca los tobillos. Este camino es un antiguo “Camino de Rueda” (En el s XVIII existían dos tipos principales de caminos. Los más habituales eran los  “caminos de herradura”, estrechos y accidentados, por donde sólo podían transitar caballerías, pero no carros. A su vez estaban los “caminos de rueda”, más escasos, destinados al tránsito de carros y carruajes)que conectaba Madrid con la sierra de Huelva a través de Extremadura. Estos dos primeros kilómetros son muy duros pero se recompensa con las vistas de Arroyomolinos que tenemos desde aquí. Transcurrimos entre dehesas de encinas y campos de olivos y nos preguntamos cómo es posible la recolección de la aceituna con estas pendientes. Antiguamente existían 3 molinos de aceite en la localidad, pero con los años se dejaron de usar. Ya hace más de 30 años que estos impulsores de la economía local ya no se utilizan. Actualmente la empresa Alma Natura afincada en Arroyomolinos de León, dedicada a la reactivación de lo rural y codirigida por una paisana de Gibraleón, se está encargando de la restauración y puesta en valor de uno de ellos.




Una vez pasados este primer tramo el camino se hace más llevadero y el paisaje cambia, empezamos a ver
robles, castaños y algún pinar. Por esta zona podemos observar alguno de los animales que el ser humano ha usado tradicionalmente para su aprovechamiento en la sierra, la estrella es el cerdo ibérico, pero también observamos cabras y vacas.





El camino se hace en ocasiones cuesta abajo cuando nos acercamos a la cuenca de algún arroyo. En las riberas de estos arroyos podemos encontrar zarzas, rosal silvestre, piruétanos, majuelos y ciruelos silvestres entre otras especies.

Roble

Majuelo

Ciruelo silvestre

Moras de zarza

Piruetano o peral silvestre


Ya cerca de nuestro destino nos encontramos con una
señal que nos indica la bifurcación a dos senderos, uno de ellos nos llevará al Bonales, techo de Huelva y el otro hacia el monasterio de Tendudía, techo de Badajoz. Los más intrépidos pueden optar por hacer las dos cimas el mismo día, nosotros preferimos en ese momento hacer solo Bonales.

Señal de bifurcación Bonales-Tentudía


El último tramo es también muy duro, hay que subir una cuesta con mucha pendiente hasta llegar a la cima del Bonales. Esta cima es bastante llana, se encuentra junto a un bosquete de pinos y está señalizada por un
monolito. Desde la cima se puede ver casi toda la provincia de Huelva y parte de la de Badajoz. 









Esta primera etapa de nuestra aventura nos ha resultado muy gratificante. Emprender un reto y conseguir las metas que te marcas es siempre motivo de satisfacción. Si además va acompañado con el disfrute de unos paisajes y de un entorno natural de enorme belleza la jornada se hace redonda. ¿Te apuntas para la próxima? Contacta con nosotros pinchando aquí.

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