lunes, 3 de agosto de 2020

Viaje a la Sierra de Gredos (I). Ruta por el río.



Hemos decidido abrir una sección nueva en este blog para compartir con todos vosotr@s las experiencias que vivimos en otros lugares distintos de Gibraleón. Compartir otros paisajes, otros animales y plantas diferentes a los que podemos disfrutar en nuestro pueblo.

Nuestro objetivo es doble, por un lado incitaros a salir a disfrutar de otros lugares y por otro establecer una comparativa con lo que podemos encontrar en dichos lugares,  para en los casos en los que sea posible nos sirvan de modelos a seguir u objetivos que alcanzar o, como le pasó al Principito con su rosa, nos sirvan para comenzar a valorar lo que en Gibraleón tenemos.

Comenzamos esta sección con una visita que hemos realizado muy recientemente a la Sierra de Gredos. Debido a su extensión hemos decidido dividirlo en tres artículos que iremos publicando periódicamente en este blog. Hoy haremos una introducción sobre la Sierra de Gredos y recorreremos juntos las riberas de un río de montaña.

La Sierra de Gredos es una sierra perteneciente al Sistema Central, en la península ibérica, situada entre las provincias españolas de Salamanca, Cáceres, Ávila, Madrid y Toledo. Su máxima altitud se da en la provincia de Ávila en el Pico Almanzor a 2592 m.

Desde Gibraleón se encuentra a aproximadamente 5h de camino en coche, apenas una hora más de lo que se encuentra Sierra Nevada, por lo que no es un viaje demasiado largo y sinceramente merece mucho la pena.

Nosotros nos alojamos en El Arenal, un municipio de la provincia de Ávila, en la parte sur de la Sierra de Gredos, a 888 m de altitud. En el Hotel Rural “Los Molinillos”, donde Toni y David nos trataron de una manera encomiable.

En ese municipio se encuentra la Ruta del Río Arenal, un paseo circular por la ribera de un río de montaña. Son apenas 3 kilómetros de ruta circular con una dificultad baja, en la que podremos disfrutar de unos paisajes maravillosos y una flora y fauna particulares.


El Río Arenal, al ser un río de montaña, nutrido no solamente por las aguas de la lluvia sino también del deshielo de las cumbres, lleva agua todo el año lo que permite que se desarrolle una vegetación arbórea y arbustiva de gran porte y que se mantiene verde, lo que a su vez proporciona alimento y refugio a numerosos animales.

Además cuenta con numerosas pozas que actúan como piscinas naturales en las que puedes darte un refrescante baño, como fue el caso, ante las rigurosas temperaturas del verano.

Compartimos con vosotr@s algunas imágenes de los paisajes que nos ofrece esta ruta.







La variedad de flora es inmensa, inabarcable en unas pocas líneas, hemos querido destacar solo algunas especies.


Castaño (Castanea sativa)

Los castaños, en el mes de julio, se encuentran engordando su delicioso fruto dentro de los "erizos", es su método de protección para evitar sean devorados por los animales.


Crocosmia crocosmiiflora

Este es un ejemplo de especie invasora. En este caso procedente de Sudáfrica. No nos dejemos engañar por su belleza, las plantas invasoras, como el eucalipto aquí en Gibraleón, deben ser erradicadasA diferencia de los animales, las plantas invasoras no actúan como depredadores en su nuevo hábitat, pero compiten con las especies nativas en la obtención de recursos y la ocupación del terreno.

El resultado es que, a largo plazo, pueden desplazar a las especies nativas hasta ponerlas en peligro o incluso hacerlas desaparecer, lo cual es particularmente grave en el caso de especies endémica, es decir, que sólo existen en una pequeña región.



Hipérico (Hypericym perforatum L.)

El hipérico es una planta medicinal, es posible encontrarla en Gibraleón si somos buen@s observadores/as. Tiene diversas propiedades, entre ellas es un excelente cicatrizante, sobretodo para quemaduras y también se puede utilizar como antidepresivo. Pero ojo porque produce fotosensibilidad.


Roble (Quercus robur)

Aquí tenemos al roble, familia de la encina y de los alcornoques que podemos ver en Gibraleón y de los quejigos que podríamos ver en la sierra. 

Por último, vamos a hablar de la fauna. Lo frondoso del ecosistema hacía muy complicado tomar buenas fotografías de los diferentes animales de los que pudimos disfrutar. Queremos destacar la presencia de muchas especies de mariposas, la mayoría de las veces olvidadas por los observadores más centrados en el avistamiento de aves y mamíferos. Aquí una muestra de lo que pudimos ver.


Euplagia quadripunctaria

Es una mariposa activa especialmente en el crepúsculo, cuando es atraída por la luz, si bien también se deja ver durante el día en zonas húmedas como sotos de ribera, prados y lugares humanizados. Las orugas se alimentan generalmente de ortigas, pero pueden hacerlo también de otras hierbas.


Maculada o mariposa de los muros (Pararge aegeria)

Esta es una especie muy común. Presente en toda la Península ibérica y por lo tanto observable en Gibraleón también.



Polygonia c-albium

Esta también es una especia observable en Gibraleón, ya que también habita, al igual que la anterior, en toda la Península Ibérica.


Damisela azul o caballito del diablo azul (Calopteryx virgo)

Este animal no es una mariposa (Lepidóptero) sino una libélula (Odonato). La inmensa mayoría de las libélulas que vemos en Gibraleón son individuos de paso o migración. El ciclo de vida de estos animales presenta un periodo de larva que exige habitualmente de una curso de agua permanente y de buena calidad, cosa que brilla por su ausencia en nuestro municipio.


Arrendajo (Garrulus glandarius)

El arrendajo es un ave de la familia de los córvidos de hábitos forestales. En Gibraleón podemos verlos en invierno, aunque no es fácil, solo hay que tener paciencia. Los hemos visto por la zona del río y también en los olivares. 



Pinzón vulgar (Fringilia coelebs)

Ave muy abundante y muy distribuida, ocupando gran variedad de paisajes. Fácilmente observable en Gibraleón y muy conocida.


Lagartija lusitana (Podarcis guadarramae)

Endemismo ibérico de distribución restringida al centro-oeste y noroeste de la península ibérica, por lo tanto imposible de ver por Gibraleón, donde si podemos observar la lagartija ibérica, la lagartija colirroja, la lagartija colilarga y el cada vez más escaso lagarto ocelado.

Bueno, esto ha sido una muy breve pincelada de lo que pudimos observar en nuestra ruta por el río Arenales. La comparación con cualquier ambiente que tengamos en Gibraleón es complicada, ya que aquí escasean los cursos de aguas permanentes debido a la rigurosidad de nuestro clima. No obstante, debido al estado en el que se encuentran muchos de nuestros cursos de agua, sería muy fácil mejorar el hábitat y propiciar que la diversidad de dichos ecosistemas mejorase. Pensamos ahora mismo por ejemplo en el arroyo del Tejar, protagonista de algunas entradas anteriores en este blog.

Actuemos ya antes que sea tarde.

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