No nos cansaremos de decir a "boca llena" que Gibraleón posee una variedad de ecosistemas muy importante. Ya lo destacamos en una de nuestras primeras entradas. Dentro del término municipal de Gibraleón se encuentran representación de monte mediterráneo, dehesa, campiña, marisma, ecosistemas ribereños y lacustres, estepas....Pocos lugares pueden enorgullecerse de tal mosaico.
Pero con la misma vehemencia que afirmamos y nos regocijamos en tal aseveración tenemos que advertir que el estado de conservación de dichos ecosistemas deja mucho que desear y que tal como tratábamos en los artículos sobre el "Un Paseo del muro" y en "La orilla olvidada", el medio natural de Gibraleón está lleno de luces y sombras. El artículo que hoy os presentamos es un ejemplo más.
Hemos realizado un recorrido por la zona sur del municipio, la zona que aquí conocemos como "La Isla" y también por la zona de "Los Burrillos". En este paseo hemos comprobado las potencialidades de la zona, pero también el lamentable estado en la que se encuentra.
Comenzamos nuestro recorrido desde el recinto romero de "San Isidro", ya convertido en prácticamente una aldea de Gibraleón. Es muy temprano y eso nos permite disfrutar del amanecer en el campo, cosa hartamente recomendable. Comenzamos nuestra andadura bordeando un pinar y dirigiéndonos al sur por el camino que lleva a "Peguerillas".


Siguiendo este camino pasaremos por debajo de la autovía y allí encontramos la presencia de avión roquero (Ptyonoprogne rupestris), un par de individuos posados sobre los restos de un nido de golondrina dáurica (Cecropis daurica). Estas aves juntos con la golondrina común (Hirundo rústica), el avión común (Delichon urbicum), el avión zapador (Riparia riparia) y los vencejos, son importantísimos para el control de las poblaciones de mosquito y otros insectos ya que devoran gran cantidad de ellos. Se estima que una golondrina puede comer hasta 850 moscas y mosquitos al día. Recientemente con los casos de fiebre del Nilo, enfermedad trasmitida por los mosquitos, pudimos valorar la importancia de estos animales. . Lamentablemente estas especies se ven amenazadas por el abuso de plaguicidas y la destrucción de sus lugares de reproducción. No es raro contemplar como la gente destruye los nidos de aviones y golondrinas o impide el asentamiento de colonias con la escusa de que ensucian mucho. Es como no vacunarse con la escusa de que el pinchazo duele.

Aviones roqueros
A continuación llegaremos a la antigua
fábrica de pirotecnia. Esta fábrica tiene una historia trágica, aprovechamos para lanzarle el órdago a
Juan Luís Vázquez Alemán para que nos hable de ella en algún vídeo de
su canal.Ahora lo que encontramos entre los restos de esa fábrica es un vertedero ilegal de escombros y otros restos desagradables, insalubres y algunos de ellos peligrosos. Animales muertos en descomposición y restos de uralita que contiene amianto que es una sustancia cancerígena, que cuando llueve son arrastrados hacia los cauces pudiendo provocar riesgos para nuestra salud o llegando al mar donde son consumidos por los peces que luego nosotros consumimos. El Ayuntamiento debería hacer algo al respecto, aunque creo que es un problema de irresponsabilidad y de falta de educación de la persona que los arroja. Pero no estaría mal que se retirasen y se persiguiese con mayor rotundidad estas prácticas.
Restos de la pirotécnica
Entre los numerosos basureros y escombreras ilegales nos encontramos este cadáver de un cerdo.
Esta foto es la gran metáfora que nos encontramos, como la naturaleza termina en la basura. Todo un tesoro encontrado encima de un montón de mierda.
Hembra de tarabilla europea (Saxicola rubicola)
Seguimos nuestro camino y nos adentramos ya dentro del ecosistema de marisma alta, dominado por el almajo (Arthrocnemum macrostachyum), tambien llamado sosa jabonosa y el salado (Atriplex halimus). Estas plantas están adaptadas a la salinidad y están cómodas en esta zona puesto que se inunda con agua salada en las mareas muy fuertes y otras plantas sin estas adaptaciones no podrían vivir.
Planta de salado. Esta planta expulsa sal como adaptación al medio donde vive.
Detalle de un almajo. Esta planta almacena la sal y por eso tiene las hojas "gorditas"
Almajal
Restos de sal al evaporarse el agua. Estos acúmulos son resultado de las mareas muy fuertes que llagan hasta esta zona.
En las zonas donde está presente al agua dulce aparecen los carrizos (Phragmites australis), hábitat de numerosas especies de aves que encuentran en ellos refugio e insectos de los que alimentarse. Uno de los que pudimos observar y fotografiar fue el pico de coral (Estrilda astrild). Este ave es exótica invasora, procedente de sueltas o escapes de individuos procedentes de compra en tiendas de animales. Cuando hayas comprado una especie exótica en una tienda de animales y no puedas o no quieras seguir teniéndola por favor no la sueltes al medio natural, puedes estar ocasionando un tremendo daño. Lo ideal es que la sacrifiques o la entregues a las autoridades medioambientales. Actúa con responsabilidad. Las especies exóticas invasoras, como el mencionado pico de coral, el galápago de Florida, la tunera (de la que vamos a hablar posteriormente), el mejillón cebra, el cangrejo azul, la cotorra argentina o el mapache, entre muchos otros (Catálogo completo aquí), pueden ocasionar tremendos desequilibrios en el ecosistema y afectar a numerosas especies autóctonas, además de crear problemas en infraestructuras.
Pico de coral
Gorrión moruno (Passer hispaniolensis)
Aunque solemos llamarlos a todos gorriones, en la Península Ibérica existen 5 especies diferentes de gorriones; gorrión común (Passer domesticus), el gorrión molinero (Passer montanus), el gorrión chillón (Petronia petronia), el gorrión alpino (Montifringilla nivalis) y el mencionado gorrión moruno.
Aguilucho lagunero (Circus aeruginosus)
El aguilucho lagunero occidental, es una de las tres especies de aguiluchos comunes en la Península Ibérica junto con el aguilucho cenizo (Circus pygargus) y el aguilucho pálido (Circus cyaneus). De los tres el aguilucho lagunero está presente todo el año, pero el cenizo es estival (verano) y el pálido invernante.
Una vez que atravesamos este ecosistema de marisma alta llegaremos a la orilla del río Odiel que sirve de límite con la marisma mareal. Pero eso lo contaremos en la próxima entrada.
Como hemos podido comprobar, esta parte del recorrido ofrece una interesante diversidad de aves y plantas pero a su vez está plagada de desmanes ambientales que esperamos que se puedan solucionar. En la segunda parte de este artículo podremos comprobar cuál es el estado de conservación del resto de la zona.
Os animamos a participar con vuestros comentarios y a seguir el blog.
Otros artículos que pueden interesarte:
No hay comentarios:
Publicar un comentario