Unos años más tarde cuando pude observar por primera vez a un águila culebrera en directo se me erizó la piel. Recuerdo que fue en mi pueblo, en Gibraleón, sobrevolando el camino que partiendo del lateral de lo que era el bar “Las Cañas” se dirige al norte en paralelo al río y llega en la actualidad al Puente Sifón. Por aquella época este puente se podía cruzar y llegar hasta la presa del Sancho, la ribera del Meca y el molino de la Bóveda.
Es una rapaz que se alimenta casi
en exclusiva de serpientes para lo cual ha desarrollado diversas adaptaciones;
tiene una cabeza grande, un pico corto pero fuerte y unos ojos amarillo
orientados al frente lo que le permite localizar más fácilmente a sus presas.
Otra adaptación es que tiene las escamas de las patas muy duras para protegerse
de las mordeduras de las serpientes. Y también es una adaptación su técnica de
caza, el cernido. El águila culebrera, a pesar de su tamaño es muy hábil
cerniéndose. El cernido es una técnica de caza que emplean los cernícalos
vulgar y primilla, el elanio azul, el ratonero y el águila culebrera que
consiste en mantenerse volando sobre el mismo punto, como si fuese un
helicóptero, y una vez localizada la presa lanzarse sobre ella.
Como tiene una alimentación tan especializada y sus presas no son demasiado abundantes, es un ave que no vamos a encontrar en grandes densidades y además solo saca un pollo por temporada. Su población española se cifra en unas 2.000 o 3.000 parejas.
Las principales amenazas del
águila culebrera son la ausencia de presas debido a la desaparición de reptiles
causada por los cambios agrícolas y la utilización de herbicidas y plaguicidas,
la destrucción de hábitats, la caza y los choques y electrocuciones en tendidos
eléctricos.
El águila culebrera es un ejemplo de cómo ciertas acciones que podemos pensar sin importancia puede generar una reacción en cadena y terminar afectando a otras especies. Básicamente los cambios que se están produciendo en la agricultura actual, que prima la cantidad a la calidad, los monocultivos intensivos a los tradicionales, están afectando muy negativamente a los reptiles e indirectamente a los animales que se alimentan de ellos como es el caso del águila culebrera. Mantener las lindes con vegetación, los setos, las acumulaciones y los muros de piedra así como una cubierta vegetal en los cultivos ayudaría a proporcionar refugio y zona de alimentación a serpientes, lagartos y lagartijas que además de servir de alimento a otros animales como el águila culebrera sirven como controladores de plagas de insectos y roedores.
Otras entradas al blog que pueden ser de tu interés:
Tampoco te pierdas nuestro canal de youtube pinchando aquí.
Si quieres colaborar con nosotros o escribir un artículo para el blog puedes encontrarnos pinchando aquí.
Gracias por dedicarnos una parte de tu tiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario