sábado, 24 de abril de 2021

Invasión y victoria.

Pico de coral (Estrilda astrild)

Al principio de esta hermosa aventura me comprometí en uno de los primeros artículos a intentar a hablar acerca de las 7 causas principales que desembocan en la desaparición de las especies. En aquella ocasión me pronuncié acerca de la sobreexplotación (debido a su pelaje) que vienen sufriendo distintas especies animales y que están acercándolas a su no muy lejana extinción de la faz del planeta. Hoy y después de participar directamente en este interesante blog con cierta frecuencia y obstinado en hablar de otras muchas experiencias y temáticas de índole medioambiental (es que hay tanto de lo que hablar), cumplo mi particular promesa y ahondo en otra de las causas pendientes de descubrir. Aunque aún me quedan otras cinco…

En este artículo quisiera socavar en una temática de candente actualidad debido a las recientes noticias que han surgido en distintos medios de comunicación con la proliferación de especies invasoras que están devastando de manera demoledora el hábitat en el que cohabitan con otras especies autóctonas, a las que en principio desplazan y que en caso extremo, consiguen aniquilar haciéndolas desaparecer disminuyendo la biodiversidad de nuestro entorno. Según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), las especies exóticas invasoras son la segunda causa mundial de la mencionada pérdida de biodiversidad y en Europa, una de cada tres especies está en peligro crítico de extinción por esta creciente amenaza.

Antes de inmiscuirme en profundidad en detalles clarividentes, es de recibo distinguir entre especie exótica e invasora. Tendemos a confundir e incluso a malinterpretar dichos conceptos pues puede existir (y de hecho existe) una estrecha relación entre ambos que culmina en un verdadero peligro para la naturaleza: una especie exótica invasora.

Una especie exótica, conocida también como especie introducida o alóctona, es aquella especie foránea que ha sido introducida en una zona fuera de su distribución natural. Esta introducción se suele producir siempre por causas humanas, ya sea de forma voluntaria o involuntaria. El término contrario es el de especie autóctona.

Una especie es invasora cuando, siendo exótica o autóctona, el aumento de su población supone un problema ambiental, pues pone en peligro al resto de especies presentes en aquella zona determinada. Aunque la gran mayoría de especies invasoras son exóticas, también hay algunos casos en que puede ser autóctona.

Centrémonos para intentar entender la magnitud de esta problemática en cuáles son las vías para que se produzca la introducción de especies invasoras en un mundo en el que la globalización (el caso de la pandemia por covid-19 es un ejemplo demasiado clarificador para explicar este concepto) es tan palpable acercándonos a otras culturas y lugares alejados en el que el intercambio de personas facilitado por la eficiencia de los medios de transporte actuales es, sencillamente, bestial.

Enumeremos los posibles fenómenos naturales y de intervención antrópica o humana (ya sea intencionada o accidental) que inciden en la proliferación de especies exóticas invasoras en ecosistemas y hábitats a los que degradan:

-          Comercio de especies: El tráfico ilegal de especies es un delito que mueve exacerbadas cantidades de dinero anualmente y se encuentra entre las actividades criminales más importantes del crimen organizado. A pesar de todo ello, la compraventa de plantas y animales exóticos representa la procedencia principal dentro de este amplio abanico de posibilidades que ofrece el comercio de especies.

-          Turismo: Visitar otros países facilita el esparcimiento de especies alóctonas de forma premeditada o imprevista. Las restricciones existentes en la actualidad en cuanto a la movilidad humana entre diferentes regiones debido a la pandemia está favoreciendo la reducción de este factor de manera drástica.

-          Caza y pesca deportiva: La puesta en práctica de estas dos actividades (y su importancia económica en determinadas zonas de nuestro país) llevó en su día a la introducción de especies animales como el muflón del Atlas (Ammotragus lervia sahariensis) que comienza a abundar en demasiadas fincas y cotos privados de caza y la del siluro (Silurus glanis) en buena parte de los ríos de Europa, con especial incidencia en los cursos fluviales españoles: lo que provoca que se le dedique más adelante un nuevo artículo para dar a conocer y explicar su incipiente problemática en nuestro país.

-          Liberación de especies: El abandono deliberado de especies exóticas de compañía o el hecho de que las mismas escapen de sus dueños o captores, provoca que determinadas especies colonicen un ecosistema con las graves consecuencias que se pueden llegar a dar. La proliferación de mapaches en la comunidad autónoma de Madrid supone un grave problema medioambiental ligado a este componente.

-          Transporte y comercio internacional. Las bodegas de los aviones (donde vuelan en clase business), los contenedores de mercancías (en más de una subasta de los programas de Mega habrán encontrado alguna especie invasora en el interior de los mismos) y los cascos de los barcos (donde viajan como auténticos polizones) componen rincones habituales donde se filtran especies invasoras.

Si algo caracteriza a las especies exóticas invasoras es su tremenda capacidad de adaptación a medios a los que no suelen estar acostumbradas habitar. Una vez que son introducidas o acceden a estos territorios, en principio desconocidos para ellas, logran un establecimiento satisfactorio fruto de su acomodo y el aprovechamiento de sus numerosas ventajas ecológicas. Su competitividad y su solvencia en la reproducción ocasionan una ventajosa dispersión por el entorno hasta colonizarlo. Una vez alcanzado lo anterior, comienzan a establecerse y a formarse nuevas poblaciones que comienzan a causar impactos desagradables en la biodiversidad del medio natural sometido, la salud e incluso en la economía de las zonas que han conquistado y enquistado.

Los efectos perjudiciales procedentes de una invasión biológica en toda regla están relacionados con el carácter depredador ejercido por la  espacie invasora, lo que impide de manera sustancial el desarrollo de las especies nativas e incluso merma su existencia hasta tal punto de ponerla en entredicho haciendo que, en el peor de los casos, alguna de ellas llegue a desaparecer.

Además de competir por el alimento con otras especies que ocupan en la cadena trófica escalones o peldaños de igual similitud, las especies exóticas invasoras son capaces en determinados procesos de alterar el hábitat, modificando física y químicamente las propiedades del suelo; rivalizan por el espacio existente y por ende, por el nicho ecológico como estrategia de supervivencia utilizada por las distintas especies.

Se hibridan con las especies nativas consiguiendo que a través de la genética y al carácter dominante de la carga de su genoma, su autoridad en el ambiente se ponga más de manifiesto consiguiendo especímenes que soportan mejor la introducción de nuevos parásitos y la propagación de nuevas enfermedades.

Ciertamente me animó a saldar mi deuda de volver a platicar acerca de las causas principales de pérdida de biodiversidad el hecho de que en los últimos días hayan aparecido noticias al respecto en nuestro entorno más cercano. Cuando una noticia está en el candelero es el momento más oportuno para insistir en la misma y en el peor de los casos, darla a conocer.

Así, el pasado 27 de marzo Agentes de Medio Ambiente encontraron un ejemplar de tortuga mordedora (Chelydra serpentina) de medio metro de longitud deambulando por un paraje natural cercano a El Portil, en la localidad de Punta Umbría (Huelva). Esta especie exótica, cuyo hábitat original procede en gran parte de Norteamérica, Centroamérica y norte de Sudamérica, representa una doble vertiente de peligrosidad. Por un lado, es realmente amenazadora para el ser humano al ser famosa por su enorme voracidad y agresividad. Su boca es un verdadero aparato triturador, con una fuerza mandibular insospechada, lo que hace que sea potencialmente malintencionada.

Por otro lado, el hecho de cazar al acecho la convierte en una especie inquietante para otros animales como peces, aves, anfibios, mamíferos y otros reptiles ya que gracias a su rápido crecimiento es capaz de doblar su tamaño y peso en apenas unos meses, lo que supone un riesgo para la diversidad biológica del entorno en el que aparece.

Puede parecer que no existe alarma con este tipo de suelta (insistimos, accidental o intencionada) en un medio natural distinto al originario pero existe normativa al respecto que regula la tenencia de animales potencialmente peligrosos en nuestra comunidad autónoma (Decreto 42/2008, de 12 de febrero) en el que se prohíbe, por ejemplo, la tenencia de todas las especies de reptiles venenosos, eso incluye cocodrilos y caimanes y todas aquellas especies que en estado adulto alcancen o superen los 2 kilogramos de peso, como es el caso de la tortuga mordedora que puede llegar a pesar hasta 10 kilos.

Por suerte se trata, quizás, de un caso aislado en cuanto a esa especie en concreto se refiere, por lo que en principio no debería de causar problemas a la comunidad biológica en la que ha sido mal introducida pero es un aspecto muy común en la sociedad actual el tener como mascotas animales exóticos que con su crecimiento se convierten en alimañas de compañía indeseables y que soltamos a un medio (que no es el suyo) creyendo que no van a provocar un caos medioambiental y que nuestro problema familiar desaparece con la suelta.

En general, los daños causados por las especies exóticas invasoras se podrían evitar o mitigar en buena parte con una estrategia diversificada que contemplase las medidas siguientes:

-          Legislación más contundente para prohibir las importaciones de especies exóticas

-          Prevención con una mayor vigilancia sobre las vías de acceso

-         Detección y respuesta rápida para evitar que una especie introducida consiga establecerse

-          Erradicación de las especies invasoras que hayan logrado expandirse

-          Control de las plagas en aquellos casos en los que la erradicación no fuera viable

A modo de conclusión final se enumera un listado de las especies exóticas invasoras que mayor incidencia y estragos están causando en los hábitats naturales de nuestro territorio:

Especies animales:

Tortuga de Florida (Trachemys scripta elegans)

Rana toro (Lithobates caestbeinaus

Cotorra gris o argentina (Mylopsitta monachus

Cotorra de Kramer (Psittacula krameri)Mapache (Procyon lotor)

Visón americano (Neovison vison)

Cangrejo rojo (Procambarus clarkii)

Siluro (Silirus glanis)

Avispa asiática (Vespa velutina)

Mosquito tigre (Aedes albopictus)

 

Especies vegetales:

Ailanto (Ailanthus altissima)

Camalote (Eichhornia crassipes)

Plumero (Pennisetum setaceum

 

No están todas pues, desgraciadamente, la lista puede llegar a ser demasiado extensa pero sí están quizás las que representan un mayor peligro para la bioceniosis de un determinado y específico biotopo en nuestro país. Por ello, se considera conveniente que el contenido expuesto, de carácter (prácticamente) teórico acerca de las especies exóticas invasoras pueda verse en la compleja realidad que rodean las circunstancias de la invasión (como si del Imperio Romano se tratara) de los cursos fluviales y embalses de España con el caso del siluro, que dejaremos para una próxima (no muy lejana) ocasión.

Y recordar que cualquier especie fuera de su hábitat puede llegar a repercutir peligrosamente en el devenir de la comunidad originaria y abocar al exterminio de alguna especie autóctona. Y cuando digo cualquiera, también incluyo a la especie humana. Si no que se lo pregunten al dodó de la isla Mauricio…

Juan Luis Martín García

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sábado, 17 de abril de 2021

Asociación Iberozoa. Divulgación y conservación de la fauna y naturaleza ibéricas.

Hoy os queremos presentar a nuestros amigos de Iberozoa. Una asociación nacida en 2016 en Madrid y con la que "Proyecto INNATO" comparte el fin de  dar a conocer y divulgar la biodiversidad y naturaleza para así lograr su conservación. Ya conocéis que uno de nuestros lemas favoritos es "Conocer para valorar, valorar para conservar". Aquí os dejamos este artículo de presentación que han elaborado para este blog Antonio Martín y Carlos Hernando.  

"Queremos empezar este artículo hablando de la definición de “punto caliente” de biodiversidad. Una definición aparentemente positiva pero que oculta una triste realidad: un “hotspot de biodiversidad” es una zona del planeta referente por su gran número de especies únicas y ecosistemas, pero cuyo ritmo de pérdida de los mismos es también de los más elevados. La Península Ibérica entra dentro de esta definición. Pero esto no es una condena, es una oportunidad de oro para cambiar la situación: estamos en una zona en la que con un menor esfuerzo en nuestro entorno cercano estamos contribuyendo más a la conservación de la naturaleza que en territorios como el Amazonas: estamos en el momento y el lugar perfectos para actuar y cambiar hacia un futuro mejor. Para entender todo esto con números y de forma más visual, visita este vídeo.

Pero este vídeo no solo sirve para entender la importancia de nuestra biodiversidad. Es la carta de presentación y el argumento fundamental en torno al que gira el trabajo de Iberozoa, una iniciativa nacida en la Universidad Autónoma de Madrid en 2016 como una idea de tres estudiantes de Biología. El crecimiento en redes sociales y la interacción con numerosos sectores científicos y profesionales, acompañado del trabajo de campo, llevó a la expansión de la idea entre más personas. Así, en octubre de 2020 se fundó la Asociación a nivel nacional. Hoy en día somos un grupo de jóvenes emprendedores vinculados a la Biología y las Ciencias Ambientales que buscan dedicarse a la divulgación, la educación ambiental, la investigación y la conservación. Todo esto es posible gracias al creciente número de socios, personas e instituciones colaboradoras y a la coordinación de Antonio Martín y Javier Mugueta. Puedes encontrarnos en www.iberozoa.com.

Actualmente somos casi 60 socios. Juan de Salas y Jorge Chorro fotografiando una culebra de escalera, Zamenis scalaris.

Nos caracteriza una visión novedosa e integral de los beneficios que aporta la naturaleza. Bajo las pautas del desarrollo sostenible, el ahorro y la reutilización, vinculamos la fauna y la conservación a distintos elementos sociales, tecnológicos, artísticos, educativos e incluso laborales que le dan un valor añadido al entorno, palpable con números y resultados concretos que muchas veces escasean en proyectos similares. ¿Cómo vamos a conservar aquello que no conocemos o que no consideramos valioso? Nuestro pensamiento está basado en la observación de metodologías de otras disciplinas: comunicación, educación, marketing y diseño, networking…, estrategias fundamentales para tener éxito hoy en día pero raramente implementadas en el sector medioambiental. Si a esto le sumamos el otorgar oportunidades y visibilidad a los promotores de estas ideas, estudiantes, instituciones y personas que nos rodean, mitigamos otro de los problemas del sector: la frustración laboral y el poco valor que en ocasiones se les da a los trabajos relacionados con el medio ambiente.

Desde la Asociación también llevamos a cabo labores de investigación. Sapo de espuelas (Pelobates cultripes).

En definitiva, Iberozoa aporta un soplo de aire fresco a las disciplinas relacionadas con la naturaleza. Estos objetivos se encuentran detallados en el siguiente enlace: https://www.iberozoa.com/quienes-somos/. Pero basta de cháchara, vamos a ver toda esta teoría reflejada en la acción con algunos ejemplos.

Empecemos con Iberozoa Junior, sección dedicada a la Educación Ambiental. Desde esta área, coordinada por Laura Ojalvo, buscamos una mayor sensibilización conectando con nuestra esencia vinculada a la naturaleza. Acercarnos a la misma enriquece nuestro crecimiento como personas independientemente de la edad, fomenta el desarrollo cognitivo estimulando el pensamiento crítico y el aprendizaje y favorece valores como la creatividad, la integración y la tolerancia.  La vinculación de la naturaleza al juego enriquece todo este tipo de experiencias y es la base de nuestras actividades. Prueba de ello es el crecimiento exponencial que estamos teniendo con actividades en Madrid y en Cáceres como “El día de las serpientes”, la “Gymkhana de anfibios”, el “Belén de Ecosistemas” el “Scape Room: en busca de los tesoros naturales”. Un plan de aprendizaje adaptado a la biodiversidad del entorno más cercano . Toda la información sobre estas actividades está disponible en www.iberozoajunior.com. Por cierto, las mascotas diseñadas presentes son especies de la fauna ibérica, diseñadas por el ilustrador Javier Mugueta. 

Belén de Ecosistemas realizado en Diciembre de 2020 por más de 30 niños y niñas con materiales reutilizados, expuesto en el Aula Ambiental de las Vaquerizas en Tres Cantos.

¿Conoces a Walter el gallipato?

La educación ambiental no sólo es fundamental para niños y familias. Es necesaria aplicarla en otros sectores: trabajadores de empresas, grupos de atención especial o incluso partidos políticos. También involucramos a estos sectores en la conservación de fauna, por ejemplo, tomando muestras de detección de quitridiomicosis para el proyecto SOS Anfibios de la Asociación Herpetológica Española o con el proyecto de refugios de herpetofauna en los parques tricantinos, donde aprovechamos las inclemencias de Filomena para mejorar el hábitat de las especies periurbanas. Este además es un proyecto piloto en España para la mejora de la conectividad de las poblaciones de las ciudades con su entorno, aplicable en todo el territorio.

Explicación del proyecto de Refugios de fauna a los grupos políticos de Tres Cantos en colaboración con ARBA. En la foto aparecen Antonio Martín y Javier Mugueta, el encargado de las comunicaciones Diego María Cáceres y nuestra alumna de prácticas Mónica García.

Si bien le damos mucha importancia a los anfibios y reptiles, tenemos secciones dedicadas a distintos grupos faunísticos y disciplinas: herpetología, aves y mamíferos, entomología, biología marina, botánica o paleontología. En cada una de ellas se llevan a cabo labores de conservación, divulgación e incluso investigación. Algunos ejemplos son la Paleosemana, la preparación de charcas, cajas nido y hoteles de insectos, seguimiento poblacional de animales en entornos urbanos o en infraestructuras asociadas al ser humano (vías pecuarias, efectos trampa…) en colaboración, por ejemplo, con la UAM o el Life Cañadas, impacto del césped artificial en la diversidad de aves (en colaboración con el Instituto Cavanilles de Biodiversidad y Biología Evolutiva de Valencia), participación en el proyecto SAFE de atropellos de fauna, excursiones y talleres de rastreo y observación de fauna, estudio de la recuperación ambiental del río Guadarrama en Madrid o la muy reciente Campaña de polinizadores, donde llevamos a cabo actividades simultáneas el 21 de Marzo  en Cáceres, León y Madrid, con la construcción de hoteles de insectos y oasis de mariposas.

Imagen representativa de la Campaña de polinizadores Iberozoa, impulsada en gran medida por los socios Alexander Carro, Jesús Toledano y Alberto Rodríguez.

Todas estas acciones no serían efectivas sin la divulgación adecuada. Emitimos material constante a numerosos medios de comunicación donde concienciamos a la población sobre la necesidad de estos proyectos. En Andalucía, por ejemplo, a través de Radio Rinconada, en Cuenca, a través de la revista “Los Ojos del Júcar” y en Madrid hemos llegado incluso a la prensa escrita. Además de publicar muchísimo contenido en plataformas como SCENIO y redes sociales. Organizamos jornadas de charlas y vídeos vinculados a muchísimos aspectos de la conservación, como la ya mencionada Campaña de polinizadores, Rutas hacia el Óceano de Biología Marina en colaboración con NAO UAM o la más llamativa de todas las iniciativas de divulgación: Radio Iberozoa, podcasts de naturaleza donde se le da voz a científicos y conservacionistas:

https://www.youtube.com/playlist?list=PL2krZ1CGC_UTSeW1rGzeUh6sfELAGH0Zg 

La ciencia ciudadana es la base de muchos de los proyectos en los que participamos. El mejor ejemplo de ello son los Biomaratones de Otoño de 2020 y el de Invierno de 2021 o el próximo Biomaratón City Nature Challenge 2021, el mayor evento de observación de biodiversidad a nivel mundial, organizando la mayoría de las ciudades participantes en España. Colaboramos con el proyecto “Pájaros en la nube” de IberCivis e involucramos a estudiantes en nuestras prospecciones científicas.

Por último, no debemos olvidarnos de la parte más ociosa: la fotografía de naturaleza. Actividades y concursos telemáticos y presenciales coordinados por Mike Pérez así como muchos más fotógrafos de naturaleza,  caracterizados por nuevas dinámicas como la Gymkhana fotográfica, el Desafío fotográfico o la Liga Fotográfica Iberozoa, un mecanismo similar a la ATP de Tenis con el que incentivamos a los participantes a salir al campo y usar la fotografía de naturaleza (siempre con una ética correcta) como herramienta para la conservación y la divulgación. Puedes conocer y participar en las actividades visitando https://www.iberozoa.com/fotografia. Todo esto de la mano de rutas y servicios de interpretación o incluso viajes fotográficos a Burgos, Andújar o Monfragüe.

Fotografía de Galo, un precioso lince ibérico (Lynx pardinus) fotografiado en nuestro último viaje a Andújar por el socio Víctor López.

Y todo esto son solo algunos ejemplos llevados a cabo desde que nacimos hace 6 meses. Este éxito se debe a un trabajo titánico incluso antes de la fundación, a nuestro esfuerzo por facilitar alternativas en tiempos de COVID-19 y sobre todo a unos ingredientes muy definidos en nuestros proyectos: una base científica, una aplicación directa de las ideas y una imagen cuidada, eficiente y realista, siempre haciendo partícipes de los mismos al mayor número y variedad de personas posible.  Esto es lo que facilita que una idea pase del plano abstracto al mundo real. Y cuantos más proyectos, más preservación de la biodiversidad, más personas e instituciones podrán participar y trabajar en la conservación de la naturaleza y más sectores culturales, empresariales, administrativos y sociales  encontrarán atractivo el desarrollo sostenible del medio ambiente. Demos a nuestra naturaleza y a nosotros, sus integrantes, el valor que nos merecemos.

Puedes escribirnos a iberozoa@gmail.com  .¡Esperemos vernos pronto por Huelva!"

Antonio Martín y Carlos Hernando



domingo, 11 de abril de 2021

La presa de Alcolea. Destino del agua.


En los dos artículos anteriores hemos hablado largo y tendido sobre el proyecto de la Presa de Alcolea. Hemos tratado sobre la situación actual del proyecto y también sobre la necesidad de elaborar un nuevo Informe de Impacto Ambiental que sustituya al ya entendemos que caduco elaborado en en el año 2000, hace 21 años. Hoy vamos a hablar de las posibles consecuencias que tendría la terminación de este proyecto. 

El destino básico de las aguas de la presa de Alcolea sería el regadío. Tiempo hace ya que se perdieron por estos lares el cultivo de la llamada triada mediterránea, el olivo, el trigo y la vid, todos ellos de secano y por ende adaptados a las situaciones de sequías recurrentes que se dan en el clima mediterráneo. Ahora lo que está en el candelero son los frutos rojos, las naranja y el aguacate, todos ellos grandes demandantes de agua. Es por ello que se "hacen necesarias" las infraestructuras de almacenamiento de agua. 

La mentalidad está clara si atendemos a las palabras del presidente de la Asociación de Promotores de Regadíos de Huelva (COPREHU) y de la Junta Central de Usuarios de Alcolea, el señor Juan Antonio Millán, abro comillas "no podemos permitir que se pierdan en el mar los 200 hectómetros cúbicos de agua de Alcolea". Aclaro, para todo aquel que no se haya dado cuenta.....esto que dice este señor es una autentica barbaridad. El agua que llevan los ríos no se pierde en el mar, cumplen una función ecológica muy importante que es la de transportar nutrientes de los que se alimentan los seres vivos que allí habitan (algas, plancton, peces, crustáceos, etc...) que a su vez sirven de alimento por ejemplo a las aves o al ser humano. 

Esta mentalidad del beneficio cortoplacista que impera en la sociedad actual va a arruinarnos a nosotros y a las generaciones que vengan detrás de nosotros. 

Hay que cambiar el chip sobre la gestión del agua. En un contexto de cambio climático donde la lluvia cada vez es más caprichosa, la solución no está en construir embalses que almacenen agua, la solución está en buscar soluciones que mejoren el ahorro del líquido elemento. Citaré algunas para que valgan de ejemplo: mejorar las canalizaciones para impedir pérdidas de agua, buscar la rentabilidad en cultivos que demanden poca agua, implementar soluciones técnicas para el ahorro de agua en los cultivos (hidropónico), etc... Puedes construir muchos embalses pero ante un futuro que pronostica un descenso de las lluvias.....¿con qué se llenarían esos embalses?

Argumentado por un lado la necesidad de fomentar el ahorro en lugar de la construcción de infraestructuras, ahora pasamos a argumentar por qué creemos que la Presa de Alcolea sería, en el caso de terminarse su construcción, un proyecto no rentable.

Ya hemos comentado en las anteriores entradas que los ríos Odiel y Oraque son de los más contaminados del planeta. Si buscáis en los rankings no van a aparecer porque son muy cortos y no tienen una importancia mundial, pero pensad que si bien el Nilo, el Yangtze o el Mississipi aparecen entre los 10 ríos más contaminados del planeta, estos tienen en sus aguas peces......el Odiel y el Oraque no. 

Esto es debido a lo que se conoce  como el "drenaje ácido de minas" que acidifica las aguas de estos ríos hasta nivel 2,5 cuando un valor aceptable sería 5. (Abrimos paréntesis para explicar la escala de acidez. La acidez o basicidad de una sustancia se mide con el Ph, este Ph toma valores entre 0, muy ácido, y el 14, muy básico, siendo el valor 7 el de una sustancia neutra.). Este drenaje ácido de minas se produce cuando llueve sobre la zona minera y ese agua entra en contacto con los materiales de las escombreras y terminan llegando a los arroyos y a través de estos a los ríos. Además de esta acidez habría que añadir el alto contenido en metales pesados (contaminantes) que arrastran esas aguas. Y todo esto en el día a día...ahora imaginemos si alguna de las balsas mineras se rompe y todo su contenido va a parar al embalse...ya pasó en 2017 con la mina de la Zarza y el Odiel se tiñó de rojo durante varios días.

Según el informe de WWF y la Fundación Nueva Cultura del Agua, los costes de mantenimiento y explotación de la presa, incluyendo el tratamiento necesario de las aguas para hacerlas aptas para su uso ascenderían a 28 millones de euros anuales. si estos costes los repercutimos sobre la superficie que se destinaría a riego con estas aguas sale a 1140€ anuales por hectárea.

A todo esto hay que añadir que es cierto que los contaminantes que arrastran los mencionados ríos pueden sufrir un proceso de decantación, se van al fondo el embalse, y que la calidad del agua mejore....pero aquí vamos a pedir al lector que haga un experimento. Llene un vaso con agua hasta que le falte aproximadamente un cm hasta el borde. A continuación eche en el vaso una cucharada de azúcar, luego otra, luego otra y así sucesivamente. Llegará un momento en que el agua del vaso de rebose. Si continua poniendo más azúcar comprobará que en el vaso cada vez cabe menos agua. Esto pasará en el embalse, se conoce como colmatación, el embalse se irá llenando de sedimentos, cada vez cabrá menos agua y llegará un día en que no podrá seguir utilizándose.

Puede que el mecanismo citado anteriormente, la retención de los contaminantes en la presa, mejore la calidad de las aguas del río aguas abajo, que el efecto de la marea llegue más hacia arriba y que incluso volvamos a ver peces a la altura de Gibraleón.....pero este pensamiento, además de utópico, no sería duradero en el tiempo, al menos que se restauren definitivamente y con garantías todas las minas y escombreras que existen aguas arriba y eso, créanme si que es una utopía.

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domingo, 4 de abril de 2021

La presa de Alcolea. Calidad de las aguas.

En el artículo de la semana anterior expusimos la situación actual del Proyecto de la Presa de Alcolea, hoy vamos a continuar hablando sobre este polémico proyecto. Nos vamos a centrar en la polémica sobre la calidad de las aguas que embalsaría, factor determinante para decidir sobre la terminación de la obra de este proyecto.

En el año 2000 el Ministerio de Medio Ambiente del gobierno de España, el organismo por aquel entonces competente para hacerlo, emite la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva para la construcción de la presa de Alcolea. Una DIA es una autorización que, supuestamente amparada por datos técnicos y científicos, valora los impactos ambientales tanto positivos como negativos de un proyecto. Si la DIA es positiva significa que los impactos positivos son mayores que los negativos y por tanto se da vía libre al proyecto. Una DIA positiva no significa que no existan impactos negativos.

Cualquier Declaración de Impacto Ambiental (DIA) viene precedida de la entrega, por parte de los promotores del proyecto de un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) en el que se identifican y se cuantifican los impactos ambientales, tanto positivos como negativos. Además se hace un diagnóstico de la situación previa al proyecto y una previsión de la situación una vez finalizado y en su caso de su explotación. También se añaden medidas encaminadas a evitar impactos (medidas preventivas), a corregirlos o minimizarlos (medidas correctoras) y medidas encaminadas a compensar los impactos que no se puedan evitar ni corregir (medidas compensatorias).

En el caso que nos ocupa, la presa de Alcolea, el Estudio de Impacto Ambiental reconocía que la calidad del agua del río Odiel y el Oraque era mala pero defendía que ciertas actuaciones que iba a emprender la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía para la recuperación de la cuenca minera y el declive de la actividad minera, iban a conseguir que, en un futuro sin definir, la calidad del agua mejorase. Permítanme utilizar el siguiente párrafo para argumentar por qué considero este párrafo una utopía.

En primer lugar recuperar la cuenca minera supone impermeabilizar cualquier escombrera, cualquier corta minera y cualquier balsa de residuos mineros que se encuentre en la cuenca de los ríos Odiel y Oraque y de todos sus afluentes para así evitar o reducir el aporte de metales pesados y acidez que terminarían en el embalse. Créanme si les digo que por extensión y por cuantía económica este proyecto sería prácticamente inviable. En segundo lugar, hablar de declive de la actividad minera es algo cuanto menos arriesgado y me explico. Una explotación minera que hoy en día parece que no es rentable porque el precio del material que extrae es muy bajo, puede convertirse en rentable en cuanto que el precio sube. Prueba de ello son los constantes cierres y reapertura de minas  que se producen. De hecho, se siguen haciendo sondeos periódicos para no perder las concesiones a la espera de que las minas vuelvan a ser rentables.

Continuamos. Hemos dicho que el Informe de Impacto Ambiental señalaba que las actuaciones de restauración y el declive de la actividad minera mejoraría la calidad del agua. Otro argumento que utilizaba para esta mejora de la calidad del agua era que el embalse se llenaría en épocas de grandes riadas que haría que la contaminación se diluyese haciendo subir el Ph, es decir, reduciendo la acidez. Esto haría que las bacterias redujesen su actividad, las aguas se oxigenaran y se auto depuraran en el embalse hasta niveles aceptables.

Sin embargo, y esto es sorprendente, en el Estudio de Impacto Ambiental no se hacía un estudio detallado de la calidad del agua de los río Odiel y Oraque. O sea, presentan un Estudio para avalar la construcción de una presa sobre uno de los ríos más contaminados del planeta para utilizar esa agua para regadío y abastecimiento urbano. Un estudio detalladísimo sobre la calidad de esas aguas y la viabilidad de su uso debería ser obligatorio.

En 2010, WWF, una de las asociaciones ecologistas más potentes, analizó la calidad de las aguas del río Odiel (Informe completo). Los resultados fueron lapidarios, la calidad del agua no había mejorado en los 10 años transcurridos desde el 2000. Ni con las restauraciones que se hicieron, ni con la reducción de la actividad minera, ni con el efecto de lavado y dilución que se produce con las lluvias y riadas. Este informe concluyó que, de hacerse el embalse de Alcolea, las aguas que almacenaría no se podrían utilizar para uso agrícola ni humano.

Sin embargo, la Junta de Andalucía ha pedido recientemente al Gobierno de España que reanude las obras de la presa de Alcolea. Se basa un informe científico que certifica que la calidad del agua de la presa de Alcolea es “apta” para todos los usos. Este informe ha sido realizado por el Instituto de Investigación de Agua holandés “Deltares”.

Este informe manifiesta que la puesta en marcha de la presa mejorará la calidad del agua embalsada. Incluye que la corrección de las aguas procedentes de las minas abandonadas y la contención de los posibles vertidos al cauce procedentes de minas en explotación o que se pudieran abrir en el futuro contribuirían a dicha mejora.

Como vemos, ante una misma realidad hay dos versiones. La calidad de las aguas de los ríos Odiel y Oraque es la que es, ¿sería posible corregir la acidez y la cantidad de metales pesados? Ante esta duda lo mejor es hacer lo que en su día no se hizo, un estudio exhaustivo y la mejor manera de hacerlo es realizando un nuevo Estudio de Impacto Ambiental, el de 2000 debe considerarse caducado ya que las circunstancias en 21 años habrán cambiado mucho y emitir una nueva Declaración de Impacto Ambiental más acorde con la situación actual.

En la próxima entrada hablaremos sobre el destino de esa agua y la rentabilidad económica de este uso.