domingo, 28 de marzo de 2021

La presa de Alcolea, ¿elefante blanco o infraestructura necesaria?. Situación del proyecto.

Obras de la presa de Alcolea en su estado actual.

En términos de sostenibilidad se conoce como "elefante blanco" a las grandes infraestructuras que se abandonan sin terminar o bien una vez terminadas no entran en uso o lo hacen de manera no rentable. Ejemplos tenemos algunos como la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia o el Aeropuerto de Castellón. Hay tres ingredientes que se suelen repetir en la receta de un "elefante blanco". El primero es que se financian con dinero público, el segundo que el presupuesto inicial suele aumentarse a medida que transcurre la obra y el tercero es que la inversión nunca se recupera. 

Desde hace unas semanas el proyecto de la "Presa de Alcolea" está de actualidad. Se está produciendo una "batalla dialéctica" y de presentación de informes y notas de prensa entre los partidarios de reanudar las obras y los partidarios de abandonar el proyecto de manera definitiva.

En esta serie de artículos que hoy iniciamos vamos a tratar de aclarar un poco el asunto y de ofrecer información al lector para que pueda forjarse su propia opinión al respecto. 

Hoy, en esta entrada, vamos a centrarnos en localizar y describir el proyecto y de hacer una revisión histórica de los pasos que se han dado hasta el momento. En próximos artículos expondremos respectivamente los pros y los contras de esta obra.

La presa de Alcolea es un proyecto consistente en la construcción de una embalse que acumule las aguas de los ríos Odiel y su afluente el Oraque. Aunque la gran mayoría del agua embalsada estaría en los términos municipales de Calañas, Alosno y Trigueros, el dique que retiene todo ese agua se sitúa en término municipal de Gibraleón.

El agua de esta presa iría destinada sobre todo al regadío de tierras agrícolas pero también  al abastecimiento de municipios de la costa de Huelva y a la industria, pudiendo regular unos 200 hectómetros cúbicos al año.

Localización del proyecto.

Es a mediados de los años noventa del siglo pasado (hace unos 20 años) cuando se comienza a plantear la idea de construir un embalse en el río Odiel, para dedicar su agua básicamente a riego agrícola.

En el BOE (Boletín Oficial del Estado) de 8 de febrero de 2000, la Secretaría General de Medio Ambiente del Ministerio publica la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) positiva sobre el proyecto de presa de Alcolea, de la Dirección General de Obras Hidráulicas y Calidad de las Aguas. Esta declaración significaba que la administración competente en aquella época daba su visto bueno medioambiental para comenzar el proyecto, es decir, que estimaba que el proyecto tenía un impacto ambiental neto positivo o al menos asumible, no que no tuviese impacto medioambiental.

La construcción de la presa se adjudica en 2008 a la UTE (Unión Temporal de Empresas) Presa de Alcolea, formada por Sacyr, S.A, Rafael Morales, S.A, y Prinur, S.A y comienza su construcción en 2012. 


Presa de Alcolea. Estado actual.

Cinco años después, en 2017, la obra se paraliza debido a un desacuerdo por un sobrecoste de la obra en un 20%. El presupuesto inicial era de 52 millones de euros, por lo que este 20% supone un aumento de 10,4 millones de euros más. Este aumento del coste se justifica por el descubrimiento de unas características geotécnicas no previstas. Y así continuamos en la actualidad, en 2021, con la obra parada desde hace 4 años y solo ejecutada en un 20%. 

Una vez en este punto hay dos opciones, o se continua la obra si se piensa que el proyecto sigue siendo necesario y rentable o se paraliza definitivamente.

Río Odiel aguas arriba de la presa de Alcolea.

El principal punto de desacuerdo es si la calidad de las aguas de los ríos Odiel y Oraque permiten su uso para regadío agrícola y consumo humano. Que estos ríos son actualmente de los más contaminados del planeta debido al drenaje que se produce en las zonas mineras por las que transcurren, lo que hace que su Ph sea muy bajo (entorno al 3,5) sus aguas son muy ácidas y la cantidad de metales pesados (contaminantes) que transportan es muy alta es un hecho incontestable. 

¿Pero sería posible solucionar este problema? Las voces favorables a continuar el proyecto afirman que si es posible y los detractores dicen que, de ser posible, sería tan costoso que haría el proyecto inviable. En las próximas entradas trataremos más concienzudamente sobre los argumentos a favor o en contra de continuar con la construcción de la Presa de Alcolea.


sábado, 20 de marzo de 2021

Cajas nido como herramienta de conservación (II)

Tal y como advertimos la semana pasada, íbamos a publicar un par de artículos que versarían sobre cajas nido.

En el primero de ellos, que publicamos la semana anterior, os comentamos las generalidades de las cajas nido, su construcción, colocación y seguimiento. Hoy os presentamos al Grupo Cajas Nido Sevilla, un grupo de amantes de las aves y la naturaleza empeñado en la conservación y la educación ambiental a través de la construcción y colocación de cajas nido.

El grupo nace del proyecto Torreblanca Verde que es una iniciativa de carácter ecológico y social nacida desde el grupo TAR (Tratamiento de Aguas Residuales) de la Escuela Politécnica de Ingenieros de Sevilla y el Centro Cívico de Torreblanca, en colaboración con las asociaciones y vecinos/as del barrio. Podéis ver en qué consiste este proyecto en este enlace. Se trata de un vídeo emitido por el programa "Solidarios" de Canal Sur Televisión

La parte ecológica pretende reverdecer las calles del barrio con actuaciones sobre jardines, parterres y calles, así como realizar talleres de concienciación en el centro cívico o en los institutos del barrio. Actualmente, la iniciativa más importante es la que se está llevando a cabo en un lateral del polideportivo. Se está adecentando el jardín, se ha creado un gran mural y estamos reforestando la parte del canal con especies autóctonas de árboles y arbustos, también hemos plantado especies herbáceas que atraen a las mariposas, creando el Jardín de las Mariposas y el futuro Paseo arbolado de Juan Saura, junto al canal.

En enero del 2020 se realizó un taller de cajas nido a iniciativa de uno de los colaboradores de Torreblanca Verde y que pertenece a SEO/Birdlife, Leonardo Casasola. Ahí coincidimos además del grupo TAR de la Universidad de Sevilla, varias personas que colaboramos con Torreblanca Verde y que pertenecemos a distintas entidades ambientalistas, SEO/Birdlife, Ecologistas en Acción, Sevilla Más Verde, Ok Planet Sevilla, Amigos de la Cornisa Este, Amigos del Parque Amate, etc.

Algunos asistentes decidimos crear un grupo para perfeccionar lo aprendido y fabricar cajas lo más fiables posibles para colocarlas en los parques de Sevilla. También llegamos a la conclusión de que una buena forma de atraer a personas al mundo de la naturaleza es a través de una actividad divertida como lo es fabricar cajas nido.

En este año de vida hemos crecido mucho, se han incorporado entidades como Ecourbe de la que hemos aprendido mucho y personas con gran conocimiento del entorno natural que aportan cada uno lo que sabe.

Desde el principio hemos procurado que todo el material que utilizamos sea reciclado, la madera la sacamos de palets o muebles tirados en contenedores, el aceite para impermeabilizar es el de cocina filtrado y la chapa que le ponemos procuramos que sea reciclada. Sería un contrasentido realizar una actividad de este tipo y luego comprar la madera en un gran almacén cuando disponemos de muchísima materia prima en la basura.

Hemos fabricado más de 150 cajas de varios tipos, el 90% hechas por Sergio Castañeda de Amigos del Parque Amate.

A pesar de la pandemia, este año hemos realizado multitud de actividades.

- Colocación de 12 cajas para páridos y plantación de semillas de amapola en el parque de Torreblanca.

- A petición de la intercomunidad de propietarios de Sta. María de Ordás, colocación de varias cajas en los jardines de la comunidad.

- Taller de construcción de cajas nido en el IES Sotero de San Juan de Aznalfarache.

- En colaboración con el Ayuntamiento de Sevilla, colocación de 24 cajas nidos para páridos en el parque Infanta Elena y de 11 cajas para páridos y 4 para rapaces en el parque del Tamarguillo.

- En colaboración con el Ayuntamiento de Coria del Río, colocación de 10 cajas nido en el Paseo Carlos de Mesa.

- En colaboración con Ecourbe, taller de cajas nido en el parque del Zaudín, Tomares (Sevilla).

- Exposición de cajas nido en el Centro Cívico de Torreblanca.

- Instalación de caja nido múltiple para vencejo en el edificio Elcano de Sevilla.

- Diversos talleres sobre cajas nidos en el barrio de Torreblanca.

- Colocación de 8 cajas nido en el Parque de la Hacienda San Antonio.

- En colaboración con Ecologistas en Acción, taller de cajas en Isla de Tercia.

- En colaboración con ECOURBE colocación de refugios para murciélagos, cajas nido para páridos y para insectos en el pinar y laguna de la Ranilla.

Grupo Cajas Nido Sevilla

Como podemos comprobar es un grupo de gente bastante activa, tanto en la colocación de cajas nidos como en la educación ambiental relacionada, hoy en día tan necesaria. 

El proyecto "Torreblanca verde" es extrapolable a cualquier barrio o municipio, incluido Gibraleón. Solemos estar acostumbrados a pedir que cualquier proyecto de mejora parta de la iniciativa de la administración, sea local, autonómica o estatal y la solemos hacer responsable del estado en el que se encuentra nuestro entorno. Hay que cambiar la mentalidad y comenzar a trabajar en la mejora no desde la petición sino desde la acción.

Desde aquí reiteramos nuestro agradecimiento a los miembros del grupo por su colaboración a la hora de que estos artículos hayan visto la luz en este nuestro humilde blog.

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Cajas nido como herramienta de conservación (I)


sábado, 13 de marzo de 2021

Cajas nidos como herramienta de conservación (I)

Cajas nido preparadas para su colocación

En los dos próximos artículos de este blog vamos a tratar el tema de las cajas nido. En el primero, que abordaremos a continuación, trataremos sobre las cajas nidos en sí. Hablaremos de por qué son necesarias y de cómo construirlas, dónde colocarlas y cómo hacerles un seguimiento.

En el segundo artículo, que verá la luz la próxima semana, os presentaremos al grupo “Cajas Nido Sevilla”. Se trata de un grupo de aficionados a las aves y a la naturaleza que se encarga de la construcción y colocación de cajas nidos en diversos puntos de la provincia de Sevilla. Miembros de este grupo han colaborado con nosotros para la realización de estos artículos, cosa que les agradecemos profundamente.

Miembros del grupo durante un taller.

¿Por qué construir una caja nido?

Existen muchas especies de aves y otros animales como murciélagos y salamanquesas que encuentran en los agujeros de los árboles y rocas un espacio óptimo donde protegerse de los depredadores, de las inclemencias del tiempo y donde criar.

Debido a la intervención humana el número de agujeros disponibles se ha reducido considerablemente. La gran mayoría de los bosques autóctonos de encinas, alcornoques, algarrobos y acebuches que desarrollan agujeros en su crecimiento, han sido talados para dar paso a tierras de cultivo. Además en posteriores repoblaciones se ha optado por especies de rápido crecimiento como el pino y el eucalipto que no suelen desarrollar agujeros.

Con la colocación de cajas nido logramos por un lado restablecer la diversidad biológica al volver a proporcionar a estos animales ese espacio óptimo del que hablamos y por otro lado potenciar la población de determinadas especies que funcionan como auténticos insecticidas biológicos controlando el avance de ciertas plagas que nos pueden resultar muy perjudiciales como los mosquitos o la procesionaria del pino.

Otro servicio ecológico que nos proporcionan, sobre todo las aves, es la dispersión de semillas de las plantas de las que se alimentan en otoño e invierno, cuando la población de insectos se reduce.

Por último y no menos importante, fabricar cajas nido, colocarlas y ver cuál es su evolución a lo largo de los años, es una forma divertida de acercar la naturaleza a personas de cualquier edad.

¿Qué debemos tener en cuenta cuando construyamos e instalemos una caja nido?

Tamaño y forma

El tamaño de la caja limitará el tipo de especie, pero más importante si cabe, es el diámetro del orificio de entrada, este diámetro impedirá que entren especies más grandes de las que son nuestro objetivo.



Material

La madera maciza es el material que mejor se adapta a las necesidades de las cajas nido ya que es resistente a la humedad, aísla muy bien la temperatura y puede durar muchísimo sin deteriorarse.

También puede utilizarse el contrachapado, pero nunca debemos utilizar aglomerado ya que se deteriora muy fácilmente y la melanina con la que está recubierto es demasiado resbaladiza para las aves.

La madera debe ser tratada con algún protector, podemos utilizar aceites naturales como el de linaza o aceite de girasol usado. No es conveniente usar barnices por los productos químicos que desprenden.

La caja nido debe ser lo más estable posible ante las inclemencias del tiempo, con paredes suficientemente gruesas, de al menos 1 cm de grosor e impermeabilizadas. Deben tener algún tipo de visera protegiendo de la lluvia la entrada y debemos hacerles unos agujero en la base por si el agua entra no se quede la humedad.

Esta madera es ideal para cajas nido

Instalación

Debemos colocarla en el hábitat idóneo y dentro del área de distribución de la especie objetivo.

Se deben colocar en zonas fuera del alcance de los curiosos, que sean tranquilas y evitar colocarlas cerca de carreteras muy transitadas.

Si van colgadas es recomendable colocar sistemas anti-depredación, como una chapa a media distancia de la percha para evitar que bajen los depredadores. Si van pegadas al tronco, no ponerlas cerca de una rama para no ponérselo fácil al depredador. Una chapa rodeando la abertura protegerá la caja del ataque de picapinos.

No es conveniente ponerle el típico palito en la entrada del agujero, las aves no lo necesitan y podemos estar facilitando la depredación de los pollos.

Instalación de caja nido para rapaces

Localización, mantenimiento y registro

El proceso no se queda en la construcción y la instalación, el trabajo debe seguir a lo largo de los años para ver el éxito que hemos tenido, para esto debemos llevar un registro de la localización de cada caja para que en el futuro podamos encontrar las cajas con facilidad. En la época adecuada, debemos descolgarlas, ver si están en buen estado, si han sido ocupadas, averiguar qué especie lo hizo, limpiarlas y volverlas a colgar.

Grupo Cajas Nido Sevilla


Tal como dice el artículo, la colocación de cajas nidos es una herramienta que bien usada es muy potente a la hora de la conservación de la biodiversidad. Ayuda directamente a la reproducción de muchas especies, las que ocupan las cajas, pero también indirectamente otras especies se ven beneficiadas por el aumento de aves en un determinado lugar, incluida la especie humana.

Además, usadas dentro de programas de educación ambiental ofrecen muchas posibilidades de conocimiento y puesta en valor de las aves y de sus hábitats para un grupo muy amplio de público objetivo.

Sin embargo hay que ser muy cuidadosos, una caja nido mal construida o mal colocada puede convertirse en una trampa mortal para sus ocupantes. Y tampoco es prudente ir poniendo cajas nidos por doquier sin efectuarles un seguimiento. Por todo esto es recomendable siempre estar bien asesorados en la materia y para ello podéis contar con el grupo  Cajas Nido Sevilla.

viernes, 5 de marzo de 2021

Inmerecido legado minero

Montera de gossan. Peña del Hierro (Nerva)

Esta semana, Juan Luis Martín nos habla de una situación que a día de hoy es un problema pero que en un futuro puede convertirse en un desastre ecológico. La enorme cantidad de balsas mineras y escombreras que se encuentran en estado de abandono o al menos de desatención que se localizan en la provincia de Huelva. 

Estas balsas y escombreras, que poco a poco van soltando su "veneno" en forma de contaminación por metales pesados pueden convertirse en un "tsunami tóxico" en caso de que, tal como ocurrió con la balsa de Aznalcollar en 1998, algún accidente provocase su rotura, cosa que ya ocurrió en 2017 con la balsa de La Zarza como nos comenta Juan Luis. 

Esta situación también da idea de las luces que demostraron los que tuvieron la idea peregrina de construir una presa en el cauce del rio Odiel, la presa de la Alcolea, para destinar dicho agua a regadío agrícola....todo un despropósito del que nos ocuparemos en breve desde este blog. 

Sin más preámbulos aquí os dejamos con las reflexiones de Juan Luis.

"Hablar de minería es hacerlo de una de las actividades fundamentales en el avance de la Humanidad. Dominar esta labor supuso un antes y un después en la historia de la evolución del ser humano y es innegable la marcada importancia que ha mantenido con el desarrollo de la sociedad, aspecto que se ha mantenido hasta nuestros días y que en algunos casos como la provincia de Huelva, va de la mano de su otrora esplendor económico, su posterior declive y retroceso hasta alcanzar el actual repunte significativo.

La explotación de los yacimientos minerales de la Faja Pirítica onubense a partir de la segunda mitad del siglo XIX por compañías fundamentalmente británicas en Riotinto y francesas en Tharsis (en menor medida de importancia o difusión mediática) colocaron a Huelva en el epicentro del progreso en diversos factores ligados al propio avance económico como el social, el de las comunicaciones e infraestructuras, el deportivo e incluso el del ocio y esparcimiento.

Barrio Reina Victoria de Huelva

Muelle cargadero del mineral de Tharsis sobre el río Odiel

El legado es incuestionable y deberíamos estar orgullosos de lo mucho y bueno que nuestro patrimonio provincial le debe a dicho periodo de desarrollo industrial. Construcciones ligadas al ferrocarril minero y que terminaban en los muelles cargaderos sobre el Tinto y el Odiel en la ría de Huelva. El primero de ellos inicio de un importante proyecto paisajístico que sirve de nexo de unión de la ciudad con la Punta del Sebo a través de un suave recorrido junto a la ría y que pretende equilibrar (aunque es muy difícil conseguirlo) la presencia desde finales de los 60 del Polo Químico y su inagotable efecto contaminador. El segundo de ellos va a engrosar el patrimonio cultural de nuestra capital a partir de la herencia industrial obsoleta y desmantelada que precisa de una actuación para ser rehabilitada a través de la iniciativa de la Autoridad Portuaria de Huelva que cuenta ya con el visto bueno de la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía.

Destacar como no la llegada del balompié a nuestro país a las minas de Riotinto para la propia  diversión de los trabajadores ingleses con la población autóctona. El descubrimiento de ese juego (a la postre deporte rey en nuestra nación) desembocó en la fundación en 1889 del Real Club Recreativo de Huelva, Decano del fútbol español muy a pesar de las estrategias carroñeras de algún que otro club que pretende recibir distintivo sin parangón cuando la propia historia desnuda sus negligentes artimañas.

El tenis, el golf, el billar y otros deportes de menor repercusión a escala nacional como el polo o el squash tienen evidencias datadas de su difusión a partir de su puesta en práctica en el barrio de casas adosadas de Bellavista en la población onubense de Minas de Riotinto.

Subrayar la riqueza arquitectónica que el aprovechamiento metalífero nos concedió con ejemplos como el pintoresco y genuino barrio Reina Victoria de la capital onubense o la Casa Colón, enclave que en sus inicios se construyó como hotel para posteriormente desempeñar la función de albergar las oficinas de la Rio Tinto Company y alojamiento del personal directivo de la misma, o incluso del edificio de la antigua Estación de tren de la vetusta Onuba.

Además,  podemos disfrutar de la Erica andevalensis, o brezo minero, una especie arbustiva de carácter endémico de la Faja Pirítica ibérica en la provincia de Huelva que se caracteriza por vivir sobre suelos mineros muy ácidos y cargados de metales pesados. Un tesoro que nos otorga la naturaleza entre promontorios de escombros y escorias mineras y la acidez de los cauces de los dos principales cursos de agua de la provincia.

Erica andevalensis

Pero como comprenderán no he venido hasta aquí para conversar del legado legítimo que la minería nos ha concedido, más bien de todo lo contrario; aprovecho estas líneas y semejante oportunidad para sacar a colación la inapropiada e inmerecida herencia que la industria extractiva ha otorgado a la población en general y a la sociedad andaluza y onubense en particular.

La minería es una actividad de extrema laboriosidad. Fascinante y hechizante, de alcance milenario. Existen estudios que datan sus inicios por nuestros contornos hace más de 5.000 años. Un trabajo hacendoso y dedicado, esforzado y siempre considerado penoso por las condiciones infrahumanas en las que ha tenido lugar y se ha desarrollado aunque el progreso significó un aumento de la prosperidad en términos de condiciones de trabajo, técnicas, maquinaria, aprovechamiento de leyes mineras y seguridad laboral.

Las entrañas de la tierra nos guardan grandes secretos en forma de filones y vetas de sus más preciados metales y minerales. Su acceso puede llegar a ser engorroso y extraordinariamente complejo pero la necesidad que tiene la sociedad por los minerales no ha dificultado ni un ápice el problema de su extracción. No hemos escatimado en tecnología que saquee todo el potencial que acumula la profundidad de la corteza terrestre pero ¿a qué precio?

Es evidente que la implementación de minería a gran escala como con la que estamos acostumbrado a convivir en Huelva genera el eterno debate de que la industria extractiva es demencialmente destructiva. O dicho de alguna forma más suave: la minería no compensa de manera lícita todo lo que consigue del interior del planeta. Y para eso estamos aquí, para reivindicar la imperiosa necesidad que la restauración y la regeneración ambientales reclaman ante cualquier evento o actuación de índole minera.

A todo el mundo se le viene a la cabeza una fecha. Grabada a fuego en todas aquellas conciencias sostenibles. Tatuada en la epidermis de aquellos que demandamos comportamientos ecológicos. El 25 de abril de 1998. Día en el que la balsa de la mina de Aznalcóllar (Sevilla) se rompió debido a la presión sometida por la ingente cantidad de lodos mineros y aguas ácidas que albergaba hasta dispersarlos por los ríos Agrio y Guadiamar y provocar de esta manera su entrada en el territorio del Parque Nacional de Doñana con la conmoción social que provocó dicha rotura debido al impacto ambiental que generó el vertido a nivel de acuíferos y pozos, así como las gravísimas consecuencias relacionadas con la flora en los suelos contaminados y la influencia decisiva para desplazamientos de fauna y destrucción de ecosistemas, hábitats y corredores ecológicos, entre otros muchos problemas de trasfondo medioambiental .

Rotura de la balsa de Aznalcollar


Sin lugar a dudas una catástrofe de gran repercusión mundial (comparable a la marea negra ocasionada por el hundimiento del petrolero Prestige frente a las costas gallegas el 13 de noviembre de 2002) pero que expone unos de los principales e injustos legados de la minería (fundamentalmente abandonada): la existencia de cortas, balsas y escombreras que tras el desmantelamiento de la actividad permanecen en un estado de mantenimiento pésimo e inexistente con las nefastas consecuencias que ello puede plantear en un futuro a corto y medio plazos para el medio ambiente y la sociedad en general.

En relación a lo anterior sufrimos un nuevo episodio de menor naturaleza catastrofista el 18 de mayo de 2017 que tuvo secuelas y efectos en Gibraleón puesto que la rotura de una balsa en la mina de La Zarza (Huelva) provocó graves daños ambientales, en particular en el río Odiel (que se hizo visible hasta en nuestro municipio tiñendo de rojo su cauce) donde acabaron 250.000 metros cúbicos de aguas ácidas que contenían toneladas ingentes de metales pesados que provocaron un desastre ecológico aguas abajo debido a su efecto y poder contaminantes.

Aguas ácidas junto a la mina de San Telmo

Corta de la mina de la Zarza llena de aguas tóxicas.

Es demasiado fácil abandonar la actividad cuando la extracción ya no es rentable para los intereses de las compañías mineras (australianas, británicas, canadienses y estadounidenses en su amplia mayoría o sueca en el caso concreto de le empresa Boliden Apirsa en el desastre de Aznalcóllar). Además tampoco ayuda el hecho de la no existencia de ese vínculo que proporciona el arraigo al entorno y la necesidad imperiosa de cuidar de lo que te rodea y sientes parte de ti, como algo tuyo. 

Es más sencillo recoger tus amplios beneficios económicos y renunciar a la explotación convirtiendo lo que era prosperidad en dejadez, negligencia y pasividad. El abrigo y  el calor que proporcionan el dinero dan paso al frío desangelado que la indolencia suministra. Es desorbitadamente más simple dar el relevo al desempleo y la penuria en vez de potenciar el trabajo y el compromiso con la realidad social. Es extremadamente penoso comprobar como el único vestigio de la bonanza industrial queda relegado a una montaña de residuos mineros y a unas edificaciones fantasmas que bordean con el precipicio que supone la existencia de una corta relegada a la suerte del devenir del tiempo. Un abismo con un sugerente poder de atracción que tiende a engullirnos a medida que reciben continuados aportes de agua de lluvia sin la posibilidad de bombear o derivar ese exceso, con la peligrosidad de producir fracturas en las estructuras desatendidas durante decenios.

Las empresas mineras observan desde la lejanía que aporta la tranquilidad de sus sedes repartidas por los grandes emporios cosmopolitas del globo terrestre como el carácter cíclico de la minería metálica espera su momento. Ya llegará la demanda de los metales y minerales y con ello el esplendor económico de las zonas (actualmente devaluadas y despobladas) y el incremento de sus emolumentos en sus distantes retiros.


Infraestructuras mineras abandonadas.

Las diferentes titularidades sobre los derechos mineros de futuras concesiones de explotación les otorgan unas responsabilidades de las que no hacen gala, amparadas en una superflua supervisión del mantenimiento de estas instalaciones mineras en desuso (como en el caso de las 85 balsas mineras y 68 escombreras abandonadas en la provincia de Huelva) que recae en la Administración autonómica y en una legislación minera que reclama una profunda reestructuración al comprobar que las fases de sellado y clausura con sus inherentes restauraciones ambientales no son cumplidas en un desmedido número de casos.

Empresas que abusan de la rica y prometedora geología onubense socavando sus entresijos, vaciando el caudal de mineral que atesora su peculiar interior y creando un horizonte en el que los impactos visual y paisajístico convierten a estos territorios en zonas degradadas carentes de vegetación y fauna características. La minería mal ejecutada transforma estas regiones en terrenos sin alma, sin vida. Esclaviza el entorno, el cual queda sostenido de un fino hilo invisible que lo sujeta débilmente a las futuribles catástrofes medioambientales que aguardan con sigilo su inesperada oportunidad de sacar a relucir su efecto dañino.

La precariedad de este inmerecido legado minero obliga a que desde todos los estamentos implicados se tomen las medidas de protección y sellado necesarias y que se implementen sistemas de control y vigilancia destinados a evitar que lo que nos sustrae la industria extractiva supere con creces a todo lo que nos ha proporcionado (y obsequiado) a lo largo del idilio que mantiene desde tiempos inmemoriales con esta tierra afanosa."

Juan Luis Martín García.

Estos son los aportes contaminantes del río Odiel. Contaminantes que pasan por "la puerta de nuestra casa" en Gibraleón, que cruzan el Paraje Natural Marismas del Odiel y que terminan en el mar y del mar a los peces y moluscos que comemos.  Extraídos de un informe realizado por la Universidad de Huelva que podéis leer completo aquí.

"Los siguientes aportes en orden de importancia son los de Fe (Hierro), Zn (Zinc), Mn (Manganesio) y Cu (Cobre) con valores medios de 2200, 2000, 1250 y 1000 t/año. Como en el caso del río Tinto, ya de mucha menor entidad son los aportes de As (Arsénico), Cd (Cadmio), Co (Cobalto), Ni (Niquel) y Pb (Plomo). Sin embargo en el río Odiel los aportes medios de Ni (Niquel) (18 t/año) y sobretodo Co (Cobalto) (36 t/año) son netamente superiores a los de As (Arsénico) (20 t/año), Cd (Cadmio) (6 t/año) y Pb (10 t/año)."  Las cantidades están expresadas en toneladas.

Estos son los aportes constantes, ¿qué pasaría si una de estas balsas volviera a romperse? 


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