Tercera y última entrega del artículo de Juan Luis sobre el consumismo ecológico. En esta ocasión comparte con nosotros sus ideas y argumentos en favor de los parque urbanos y los geoparques.
"Hemos estado intentando a lo largo de estas anteriores entregas poner a disposición del lector una serie de propuestas sostenibles para el disfrute de la naturaleza como mejor se merece. Ofrecimientos que aportan calidad de vida y bienestar físico y mental y nos alejan del tedio semanal, apartándonos del hábito costumbrista con el que el ser humano camina hacia la redundancia en su devenir diario.
Con los supuestos que a continuación se van a exponer se pone fin a un breve recorrido a través de un amplio catálogo de oportunidades dispuestas a ser descubiertas por la ciudadanía y dispuestas para la práctica, goce y la satisfacción de quien tenga la oportunidad de realizarlas. Sólo nos hemos limitado a nombrar quizás a las más representativas pero el elenco es, afortunadamente, muy extenso y variopinto.
Rutas urbanas naturales y saludables.
Afortunadamente cada vez son más las localidades, en especial las grandes urbes, que generan políticas y acciones comprometidas con el medio ambiente y que ofrecen a la ciudadanía la existencia de pulmones verdes dentro de las propias ciudades para el disfrute de familias y particulares sin necesidad de un desplazamiento en coche más allá del fin de semana. Porque la semana tiene siete días. Todos iguales de importantes y todos con la posibilidad de sacarles el jugo necesario.
La expresión grisácea que ofrece cualquier metrópolis repleta de grandes bloques de pisos y envueltas en esa aura lánguida que deprime el alma y el espíritu de todas aquellas personas que las habitan, obliga a que la población de las mismas haya asimilado comportamientos huraños y mecanismos automatizados como si se tratara de robots humanizados.
Todas esas conductas interiorizadas hacen que los momentos de ocio y esparcimiento de los residentes se concentren en centros comerciales donde la oferta es completa con zonas infantiles, de restauración, diversión y compras con un ingente aparcamiento para que no exista ningún tipo de problema a la hora de estacionar el vehículo (uno de los grandes inconvenientes existentes en todas las ciudades).
Pero como se insinuaba al principio, la proposición arcaica que sugieren las ciudades parece haber pasado a mejor vida. Esta idea o proposición no es algo novedoso aunque pueda parecer una invención contemporánea. Todo el mundo conoce de la existencia en grandes ciudades como Madrid o Nueva York de grandes extensiones de terreno que aportan el frescor necesario para que el contacto con la naturaleza pueda producirse lejos de ella. El parque de El Retiro o Central Park son ejemplos clarificadores de un aporte de vitalidad en mitad del acontecer rutinario de la inercia cosmopolita. Una visual esmeralda a vista de dron que colorea la superficie monótona y simple de las tonalidades invernales en las que parecen habitar las grandes metrópolis durante todo el año. Porque sin esas tonalidades cetrinas, todo sería aburrido y plomizo.
Pero no hace falta irse tan lejos. Ni tan siquiera atravesar Despeñaperros ni cruzar la inmensidad del océano Atlántico para comprobar la existencia de extensiones repletas de naturaleza, de vida, de complejas relaciones biológicas, de conexiones ecológicas…en ciudades cercanas a nuestro entorno. El Parque de María Luisa en Sevilla o el Parque Moret ubicado en Huelva y de más reciente presencia en comparación con los otros patrones, son otros dos firmes argumentos en la trama que nos ocupa. Toda una amalgama de oportunidades las que nos brindan estos emplazamientos para el entretenimiento y la ocasión de entender y conocer los sorprendentes engranajes bióticos que la fauna y flora allí presentes otorgan a dichos enclaves.
Muro San Felice de Circeo en Gibraleón
De hecho, una de las actividades que se pueden ofertar son las rutas ornitológicas que en consonancia con la educación ambiental (sin lugar a dudas una hermosa y útil herramienta a nuestra entera disposición para provocar cambios drásticos en conciencias obsoletas y oxidadas) experimentando la unión de paisajes naturales y culturales como telón de fondo junto a la observación de aves junto a expertos guías locales. De igual manera, el disfrute de las especies botánicas de estos paisajes urbanos servirá para conocer de primera mano las utilidades e importancia ecológicas de las mismas, no siendo muy descabellado la aparición de una guía en formato digital que nos oriente en el caso de que pretendamos descubrirlas por nuestros propios medios y en función de nuestras inquietudes.
Además, estos espacios se han diseñado para el uso y disfrute de una amplia gama de devoradores naturales. Podemos cruzarnos con personas que aprovechan la baja dificultad de su trazado para pasear de manera habitual. También es el lugar idóneo y elegido por los runners para su entrenamiento personalizado alejándose de los peligros característicos de la ciudad: el dióxido de carbono de los escapes de los vehículos, la agresividad de los conductores que no respetan diversas señalizaciones de restricciones de velocidad así como semáforos en rojo o pasos de peatones, aglomeraciones de gente en determinadas vías que se vuelven intransitables, interminables parones, excrementos caninos en cualquier acerado que hacen de una simple carrera un complejo slalom, el castigo que pueden sufrir las articulaciones al correr siempre por superficies duras como el asfalto o las aceras.
Se trata de un espacio destinado también para utilizar medios de locomoción sostenibles como bicicletas o patinetes. En alguno de los mencionados podemos entretenernos en coche de caballo e incluso regocijarnos con un atípico e inusual paseo en barca.
Geoparques.
La tierra nos relata su milenaria historia a través de sus instantáneas. Un geoparque es la fotografía de un territorio que presenta un patrimonio geológico notable, excelso y que es el eje fundamental de una estrategia de desarrollo territorial basado en la educación (ambiental) y el turismo (sostenible y geológico). Dos de los pilares más importantes para entender y comprender la evolución económica de nuestro país a través del legado que hemos heredado y que tenemos la obligación de proteger, cuidar y poner en valor.
Basta con una simple mirada a la superficie terrestre para comprobar que dicha panorámica tiene mucho guardado y escondido. Presenta un secreto a voces que necesita vomitar de sus entrañas. Tiene lo que podemos definir como una historia geológica filmada en su capa más externa. El estrato más visible pero en ocasiones el que más calla. El silencio atronador que la geología mima. Y es ese silencio precisamente, el que tiene que ser escuchado a voces por la sociedad. Las mejores historias precisan de ser conocidas y reconocidas. Así, si a toda esa información acumulada se le aporta un factor didáctico y pedagógico, otro elemento de progreso y un constituyente relacionado con la conservación, estamos esculpiendo milímetro a milímetro la definición que expusimos anteriormente de geoparque.
España alberga en la actualidad un total de 15 geoparques mundiales reconocidos por la UNESCO, espacios naturales con una hermosura exquisita, genuina y diferente que pasamos a enumerar para su puesta en conocimiento:
- Sierras Subbéticas (Córdoba)
- Cabo de Gata-Níjar (Almería)
- Sobrarbe (Huesca)
- Costa Vasca (Guipuzcoa)
- Sierra Norte (Sevilla)
- Villuercas-Ibores-Jara (Cáceres)
- Cataluña Central
- Molina y el Alto Tajo (Guadalajara)
- Isla de El Hierro
- Lanzarote y Archipiélago Chinijo
- Las Loras (Burgos y Palencia)
- Orígens (Lérida)
- Montañas de Courel (Lugo)
- Maestrazgo (Teruel)
- Granada
Descubriremos viejos fondos marinos ahora fosilizados en la roca caliza. Nos sorprenderemos ante el espectacular resultado del choque tectónico entre África y Europa. Tendremos que deleitaremos con un paisaje montañoso de relieve abrupto y rebosante de vida. Conoceremos el flysch y su alternancia de capas de rocas duras y blandas que facilitan una erosión diferencial. Podremos visitar una explotación minera y visualizar cascadas y saltos de agua donde habitan medusas. Disfrutaremos de la combinación de monte bajo con robles y castaños al amparo de fósiles que inmortalizan el transcurrir del tiempo. Sentiremos cómo nuestros ancestros habitaron cuevas donde antes se hacía patente la presencia de las aguas oceánicas.
Destaparemos cañones con fósiles marinos y bosques petrificados. Localizaremos la mayor concentración de conos volcánicos que favorecen paisajes de pura geodiversidad. Quedaremos atrapados ante cientos de volcanes en un paisaje de innegable singularidad. Gozaremos de dólmenes neolíticos, yacimientos de la Edad de Hierro y mucha naturaleza salvaje. Saborearemos una tierra donde antaño se constata la presencia y el legado de dinosaurios. Recorreremos tierra de pizarra donde el Camino de Santiago se perfila entre valles, cañones y cumbres. Encontraremos importantes yacimientos arqueológicos entre la tranquilidad que aportan poblaciones escondidas y acogedoras. Evidenciaremos la acción antrópica de transformar vida en desierto e inspeccionaremos las casas-cueva que se conservan como un patrimonio arraigado.
Como ha quedado de manifiesto, comprender todo lo que nos puede aportar un geoparque es una experiencia realmente incomparable y significativa. ¿Te lo piensas perder?
Para finalizar quisiera hacer una mínima intromisión en lo que conocemos como Turismo geológico o geoturismo, concepto muy relacionado con el anterior, destacando la existencia en España de numerosas iniciativas, ofertas turísticas que tienen en la geología o en un elemento geológico su motivo principal de atracción. El patrimonio geológico y minero tiene un alto potencial para la creación de este tipo de inventivas, cuyo número va en aumento. Su interés pudo verse de manifiesto en la última edición de Master Chef Junior con una prueba de exteriores en la Cueva del Soplao (Cantabria), un enclave digno de visitar y que pude comprobar in situ en 2019 En la provincia de Huelva podemos destacar la archiconocida Gruta de las Maravillas en Aracena o el Museo Minero en Riotinto con su peculiar tren minero y la visita a la galería y a la corta de la mina de Peña del Hierro en la localidad vecina de Nerva como principales llamamientos, importantes focos turísticos de las comarcas que encabezan respectivamente y que estamos obligados a visitar por su extrema belleza."
Juan Luis Martín García.
De la importancia de tener y mantener espacios verdes, con el suficiente tamaño y el suficiente equipamiento, en las cercanías o el interior de los pueblos y las ciudades como para cubrir las necesidades de "ocio de naturaleza" de la población es algo que poca gente duda. En el caso de los geoparques la situación es más compleja ya que la geología no goza de tantos adeptos como lo son los amantes de animales y plantas.
Gibraleón perdió una gran oportunidad de tener un parque urbano central cuando se realizó la fusión de los tres parques de una manera "chabacana" dando más importancia al hormigón y al alquitrán que a las plantas. Si aquel naranjal que había entre la plaza de los leones y lo que ahora es el pabellón se ubiese convertido en una cosa diferente.....Un parque donde el color que prima no es el verde....no es un parque...es un espacio para juegos infantiles y terrazas donde tomar café. Dedicaremos próximamente una entrada en este blog a este "problema".
Por otro lado, desde el punto de vista geológico, Gibraleón también ofrece muchos sitios de tremendo interés como por ejemplo las orillas del río Odiel, donde es posible descubrir pliegues y fallas.
Estamos ante los tres problemas principales del patrimonio de Gibraleón, el desconocimiento, la desidia y la no priorización de su conservación. ¿Hasta cuándo?
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