Hace unos años, ya bastantes, cuando Juan Luís y yo compartíamos pupitre en la universidad y andanzas pajareras por Doñana, el lince ibérico estaba avocado a la extinción. Apenas quedaban un ciento de ejemplares y era un animal muy difícil de observar, tanto que le llamábamos "el fantasma ecológico". Por fortuna las cosas han mejorado y la situación actual deja lugar a la esperanza. La sociedad y la política han decidido apostar por la conservación de este magnífico ser.
En este artículo Juan Luis hace una reflexión sobre la situación del lince ibérico, sus amenazas y su situación para acercar al lector o lectora un poco más al felino más amenazado del planeta.
"Cuando nos preguntan cuál es el primer felino que se nos viene a la cabeza (y no vale gato como revelación) sin apenas exigir ejercicio al raciocinio (aspecto que no nos debe de coger mucho por sorpresa), casi con toda seguridad en la mayoría de los casos responderíamos con el león. El rey de la sabana, inmortalizado como tal por Disney, con su característica melena es una apuesta segura. Aunque muchas contestaciones pueden elegir al tigre por lo hermoso de su pelaje rayado negro y anaranjado, único para cada individuo y que puede catalogarse como su huella digital o arriesgar por la velocidad del guepardo (el Usain Bolt en términos faunísticos), desafiar a la lógica con el dios del inframundo en la cultura maya, el jaguar (inspiración que dio nombre a una gran banda de rock mexicana –Jaguares- que invito a que escuchen para su deleite musical), o en menor medida optar por el sigilo de la pantera, la adaptación y el mimetismo del leopardo o por el puma, quizás porque nos recuerda a una marca de ropa deportiva.
Opciones válidas todas. Sin discusión alguna. Pero yo me quedo con el lince ibérico (Lynx pardinus). No sé si será por el sentimentalismo que produce la cercanía geográfica de su hábitat ligado a Huelva y al entorno de Doñana, que lo convierte prácticamente en un endemismo, puede que sea por sus pintorescos pinceles que rematan sus orejas, por la frondosidad de sus barbas que se prolongan hacia abajo por ambos laterales del rostro o por su pelaje moteado apto para el camuflaje que lo convierten en un animal fastuoso; o tal vez por la dificultosa existencia y su peliagudo porvenir unido al declive de la especie de la faz del planeta puesto que estamos hablando del felino en mayor riesgo de peligro de extinción de la Tierra.
Desde pequeño he convivido con la incesante lucha de este depredador mediano por no desaparecer. Quizás por ello lo tenga tan arraigado en mi subconsciente y sea precisamente ese sufrimiento y esas ganas de sobrevivir lo que hacen que tenga especial debilidad por esta especie. Muchos han sido los problemas que se han cebado por intentar conseguir que el lince ibérico engrosara la extenuante lista de especies extinguidas. Desde la fragmentación del hábitat a través de la presencia de infraestructuras (principalmente carreteras) que dificultan su campear por el medio natural y que provoca que un gran número de ejemplares hayan sido víctimas de atropellos (se ha intentado eliminar este grave contratiempo con la construcción de pasos de fauna que eviten el acceso de los animales a las carreteras).
Destacar en este aspecto, el hallazgo el 04/05/2004 del cadáver del ejemplar de hembra de lince llamada Telma (nacida en Coto del Rey en el Parque Nacional de Doñana) en la carretera que une Gibraleón con San Bartolomé de la Torre, cuya causa de la muerte fue la fractura craneal aguda y múltiples hemorragias compatibles con el traumatismo producido por el golpe de un vehículo aunque en este caso es resaltable destacar que el animal previamente había recibido dos disparos con perdigones descubriéndose en la necropsia hasta un total de 22 de ellos. Recorte de prensa aquí. Informa de la necropsia aquí.
De vital importancia para entender la devaluación hasta registros exiguos de la población de lince es hacer especial hincapié en la relevancia de que la aparición de la enfermedad vírica hemorrágica y la mixomatosis redujeron considerablemente y de manera drástica la población de su principal presa y base de su dieta alimenticia, el conejo, condenando a morir de hambre o inanición a muchos ejemplares.
La alteración y transformación de su hábitat característico, el monte mediterráneo, por plantaciones de pinos y eucaliptos es una de las principales causas de la destrucción del mismo y teniendo en consideración que el lince ibérico es un especialista de hábitat, dichas modificaciones afectan de forma muy adversa en su población provocando su dispersión hasta zonas alejadas de su entorno más característico y transitando por ecosistemas diferentes por los que deambulan desorientados (recordar el episodio acaecido en la población de Rociana del Condado que se hizo viral en redes sociales en el que un ejemplar joven de lince ibérico recorría las calles de ese municipio onubense hasta que fue reducido y capturado en el zaguán de una vivienda para su posterior puesta en libertad).
También es preciso comentar que su reducido número de especímenes (aunque afortunadamente parece que en los últimos años la tendencia de la especie es a aumentar su número de individuos) ha provocado la aparición de problemas relacionados con la endogamia (reproducción entre individuos de ascendencia común), cuyas principales consecuencias negativas son un mayor riesgo de genes indeseables, facilidad en la propagación de enfermedades por la pérdida de respuesta del sistema inmune y una reducción de la propia diversidad genética de la especie que en el peor de los casos la hubiera abocado al ostracismo.
No podemos olvidarnos (ni tampoco obviar) la amenaza constante que supone la especie humana. Ya hemos comentado la manera involuntaria de causar la muerte de linces en forma de atropello pero también se producen muchas (demasiadas) de un modo totalmente intencionado mediante el uso de venenos y de técnicas ilegales y no selectivas de caza e incluso furtivismo, ya que ven en el lince un competidor en la captura de los conejos que quedan en la naturaleza.
Un episodio a destacar en este sentido (pero por su carácter dañino) fue la localización del ejemplar llamado Marvel el 28/12/2018 (y no se trata de ninguna inocentada) muerto acribillado por un disparo a bocajarro y en cuya necropsia aparecieron más de 300 plomos de escopeta.
Además, el ser humano ha jugado un rol decisivo (y nocivo) en la salvación del lince ibérico por la carencia en la concienciación y sensibilización de la ciudadanía para con esta especie. Muchas han sido las críticas que no conciben que se hayan destinado desde diferentes políticas de protección y salvación de la especie fondos públicos para la recuperación de la población de un gato. Muchas otras opiniones han reprochado que dichas medidas económicas pudieran haber ido destinadas a otros sectores y otras prioridades aplicadas a la ciudadanía. Todas las posturas son respetables pero en este sentido perfectamente reprochables por muchos y diversos motivos.
Importante resaltar que el lince ibérico se considera en conservacionismo como una especie paraguas, es decir, su conservación implica indirectamente la protección de su hábitat, el aludido monte mediterráneo, y de las especies que existen a su vez dentro de este tipo de hábitat menos conocidas. Se considera por tanto, una especie prioritaria, por lo que para su protección es necesario que se designen zonas especiales de conservación, los LICs (Lugares de Interés Comunitario) dentro de la Red Natura 2000, protegiendo así indirectamente al monte mediterráneo y su fauna asociada.
Desde el punto de vista ecológico, el lince ibérico ejerce el papel de gran depredador frente a la abundancia de mesodepredadores (depredadores de rango intermedio situados en la mitad del nivel trófico que normalmente se alimenta de animales más pequeños) como el zorro o el meloncillo, disminuyendo en este sentido la presión que existe sobre la principal presa base, el conejo de monte, que también es la presa básica de otra especie ibérica también fuertemente amenazada, el águila imperial.
Podemos enunciar también el hecho de que el lince ibérico es parte esencial de nuestro patrimonio y legado naturales, al igual que lo pueden ser en nuestra riqueza cultural monumentos y construcciones históricas, obras literarias o pinturas y esculturas; motivo fundamental por el que debemos de contribuir a su protección y conservación e invertir en ella sin pararse ni un mísero segundo a pensárselo. Es una seña de identidad de toda una región debido a lo definido de su localización y a lo reducido de sus poblaciones que se concentran en el entorno privilegiado de Doñana, Sierra Morena y Montes de Toledo.
Afortunadamente y como se explicó con anterioridad, la eficacia de las medidas que se han tomado y el esfuerzo que desde distintas administraciones y organizaciones se ha realizado para la recuperación poblacional de la especie están surtiendo efecto. En el año 2002, la población en libertad en la Península Ibérica era de 94 ejemplares, en 2015 alcanzaba la cifra de 400, en 2018 se censaron 686 en libertad y según estimaciones de WWF en el 2019 el censo superaba ya los 800 linces. Es crucial hacer todo lo posible para evitar que nuestro lince ibérico vuelva a ser destronado. Este artículo es únicamente un alegato a que no bajemos la guardia y valoremos la existencia de un animal tan majestuoso (lo que se puede hacer extensible a cualquier otra especie animal o vegetal cuya subsistencia esté en entredicho). Sin trono ni corte pero rey. Nuestro rey. Sin corona pero monarca. Porque no todos los Reyes tienen que vivir en un palacio."
Juan Luis Martín García
Hemos podido comprobar tras esta lectura que la situación del lince sigue siendo muy complicada aunque el número de ejemplares y de territorios ocupados cada vez es más amplio. Pero a la vez que aumenta el número de ejemplares aumentan las situaciones de conflicto entre el lince y el ser humano, es decir, aumentan los atropellos, aumentan las muertes por disparos, y vaticino que empezaran a aparecer daños al ganado o a las explotaciones cinegéticas (no necesariamente por ser reales), etc... Mi preocupación es que cuando aumente aún más esta situación empezarán a surgir las voces en contra tal como sucede con el oso y el lobo por ejemplo. Si la población del lince sigue creciendo será una buena noticia pero no esperemos que reconquiste todos sus territorios históricos como tampoco van a hacerlo ni el oso ni el lobo. Nos contentaremos con tener un número suficiente para que no genere demasiados problemas. Como dice el refrán popular "Lo poquito agrada y lo mucho enfada".
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Muy completa la publicación, un saludo
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