sábado, 14 de noviembre de 2020

Al norte de Doñana (II)

 


Os traemos en esta semana la segunda parte del artículo que publicamos la semana pasada. Estábamos haciendo un recorrido por la zona norte del Parque de Doñana. Durante la entrada anterior recorrimos la zona de arrozal cercana a Isla Mayor, hoy nos adentraremos en la zona del Brazo de la Torre, y en las marismas del Parque Nacional.

El paisaje ha cambiado, ya no nos encontramos tanta agua y menos en esta época del año (octubre 2020) en la que aún no ha llovido lo suficiente para calmar la sed de la marisma y colmar sus lucios de agua.

Nos disponemos a dirigirnos hacia al Centro de Visitantes “José Antonio Valverde” que será el punto y final de este recorrido. Nos esperan unos 20 kilómetros de experiencias.

Panorámica de la zona agrícola

En la primera parte del trayecto nos encontramos en un carril de tierra flanqueado a la izquierda por el Brazo de la Torre y a la derecha por campos de cultivo, que a fecha de hoy están aún vacíos.

Esta zona es muy buena para observar muchas especies ya que es un ecotono, es decir, un lugar frontera entre dos hábitats distintos, por lo que podemos sumar especies de hábitat acuático y también especies de hábitat estepario.

Entre las especies que pudimos observar aquella mañana se encuentra el elanio azul (Elanus caeruleus). Se trata de una pequeña rapaz de tonos blancos y azulado-grisáceos y con una mirada roja que quita el hipo. Esta rapaz, de procedencia africana, no era muy habitual en España hace 50 años, pero desde entonces está sufriendo una gran expansión por la península incluso más allá de los Pirineos. Se alimenta de pequeños roedores y también de pequeñas aves que captura practicando con maestría el arte del cernido. Los cambios agrícolas que promueven la intensificación y mecanización de los cultivos son su principal amenaza ya que reduce la disponibilidad de presas.

Elanio azul

Otra rapaz que pudimos observar y guarda muchas similitudes con la anterior es el cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Es muy similar en tamaño al elanio azul pero a diferencia de este sus tonos son marrones. Se alimenta también de pequeños roedores y pequeñas aves, y al igual que el elanio azul, practica el arte del cernido, no en vano de ahí le viene su nombre, aunque bajo mi humilde punto de vista con menor habilidad que el elanio. 

Cernícalo vulgar

Sobre el cielo emplomado se recorta una cometa roja, red kite. Ese es el nombre en inglés del milano real (Milvus milvus). Esta rapaz está catalogada como “En peligro de Extinción” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. En España hay una población reproductora de esta especie, pero es en invierno donde es más abundante ya que muchos individuos procedentes del resto de Europa llegan para pasar el invierno. Es una especie que está sufriendo un enorme retroceso mayoritariamente debido a la ingestión de cebos envenenados, la intoxicación por rodenticidas (veneno para roedores) y otras amenazas como las electrocuciones. La sensibilidad al veneno viene determinada porque tiene hábitos carroñeros, sobre todo en invierno donde las presas escasean. Otra curiosidad es que en invierno forma dormideros en pequeños bosques o sotos fluviales.

Milano real

Una especie muy abundante por la zona es la urraca (Pica pica). Se trata del córvido más abundante de la Península Ibérica. Su característico plumaje blanco y negro la hace inconfundible. Su éxito se debe a su oportunismo ya que su alimentación es muy variada (grano, invertebrados, carroña, huevos de otras aves, pequeños reptiles y roedores…)

Urraca

En una construcción abandonada a la que asomamos nuestra mirada curiosa, encontramos algo que nos llamó la atención. Una especie de bola oscura de la que asomaban una serie de huesecillos. Se trata de una egagrópila. Una egagrópila es una bola de restos de alimentos no digeridos como huesos o pelo que regurgitan ciertas aves rapaces pero también los abejarucos y las gaviotas por ejemplo. En este caso se trataba de una egagrópila de lechuza común (Tyto alba). Estas egagrópilas han sido con frecuencia recogidas y disgregadas para clasificar los restos y huesos que contienen y así identificar a las especies presa. Una forma más fácil de averiguar si en la zona hay ratones o musarañas que la observación directa o la captura de los mismos.

Egagrópila de lechuza

Continuamos nuestro camino y llegamos a lo que en la zona se conoce como “la casa bomba”, una estación de bombeo de la comunidad de regantes. En esta zona siempre hay agua y es abundante en alimento por lo que se congregan numerosas aves acuáticas como martinetes (Nycticorax nycticorax), las garzas reales (Ardea cinerea) o las garcetas grandes (Egretta alba). Esta última especie, del tamaño de una garza real aproximadamente pero con el plumaje níveo, solo nos visitaba ocasionalmente en invierno, pero su recuperación poblacional en el resto de Europa hace que el número de ejemplares que nos visita sea cada vez mayor, y que incluso se reproduzca en el Delta del Ebro o aquí en Doñana.

Garza real

Pollo de martinete

Garcetas grandes

Continuamos nuestra ruta hasta que el camino hace un giro de 90 grados a la derecha. Aquí nos encontramos con "Huerta Tejada", un complejo científico abandonado imagen de un desastre de gestión....como otros tantos.

Vamos bordeando la valla del Parque Nacional a la izquierda. La marisma está seca, ni caño travieso, ni el lucio del Lobo tienen agua. En esta zona podemos ver como caballos y vacas campean por la zona en estado de semilibertad y cómo en sus cuerpos se observan las huellas de un verano duro. Y parafraseando a Don Miguel de Cervantes los rocines están flacos, aunque no vimos ningún galgo corredor. Algunos no superan los rigores estivales y mueren, pero en la naturaleza nada se desperdicia, la pérdida de unos es la ganancia de otros y esperemos que siga así por muchos años. Es común poder observar en la zona buitres leonados alimentándose de carroña.


Imagen de la marisma seca

Escuálido caballo pastando lo que puede.

Buitres leonados

Hemos llegado al Centro de Visitantes "José Antonio Valverde". En este centro podemos encontrar una exposición sobre Doñana y una cafetería con unas cristaleras que dan a la laguna que tiene asociada donde podremos disfrutar de gran número de aves, aunque es mucho mejor en primavera ya que es un importante núcleo de cría de garzas, garcetas, anátidas y moritos. Aquí pudimos contemplar cómo los ánsares ya han llegado a Doñana, aunque echamos de menos a las grullas que en esa fecha aún estaban por llegar. Seguramente a día de hoy (noviembre 2020) ya estarán por allí.

Grupo de ánades reales

Centro de visitantes "José Antonio Valverde"

Ánsar común

Los ánsares comunes (Anser anser), llegan a Doñana a pasar el invierno. Unos 50000 ejemplares se estiman que llegan procedentes del norte de Europa. Estos animales se alimentan de los rizomas de una planta llamada castañuela. Para ayudarse en la digestión de estas duras raíces por la mañana se dirigen a las dunas, concretamente al cerro de los ánsares, para ingerir arena que les ayude a triturar. Este hecho era aprovechado antes por los cazadores que se apostaban en este cerro para matarlos, esto ha hecho que hoy en día el cerro esté plagado de perdigones de plomo. El plomo es un metal tóxico en el medio ambiente. Es por ello que todos los años se organizan campañas para recoger ese plomo y también que se haya prohibido el uso de la munición de plomo en humedales.

También pudimos disfrutar de la presencia de un grupo de flamencos (Phoenicopterus roseus). No todos los flamencos son rosas, la coloración se debe a su alimentación. Este ave se alimenta mayoritariamente de un pequeño crustáceo llamado artemia, esta artemia es roja. Cuando el flamenco se alimenta de ella los pigmentos rojos pasan a las plumas, pero lo hace de una forma gradual de manera que los flamencos más jóvenes aún no muestran el plumaje rosa. Es por tanto una buena manera de distinguir entre los pollos de flamenco del año y los que tienen al menos dos años.

Grupo de flamencos, nótese la diferencia entre adultos y jóvenes.

Hasta aquí nuestro viaje por el norte de Doñana. Tal como dijimos en el artículo anterior, es un territorio muy cambiante por lo que volveremos durante el invierno y la primavera. 

Doñana es un espacio increíble, por suerte está protegido aunque fuera de los límites de esa protección lo estemos asfixiando, envenenando y chupándole la sangre que es su agua. Hay otros espacios que también son increíbles, que no están protegidos y quizás los tengas más cerca de lo que crees. Son como la rosa del Principito. Al principio el Principito creía que su rosa era como otra rosa cualquiera hasta que se dio cuenta que era única en el mundo porque era su rosa.

Otros artículos del blog que podrían interesarte:



Nos encantaría que pudiese compartir con nosotros tus experiencias y vivencias en el medio natural. Estas invitad@ a participar en este blog. 


1 comentario: